Un grupo de aproximadamente veinte asociaciones de Donostia ha expresado su descontento con el modelo actual de participación ciudadana en relación con los presupuestos participativos. En un comunicado conjunto, estas organizaciones hacen un llamado a repensar el proceso, instando al Ayuntamiento a tomar como referencia experiencias de otras localidades más exitosas en esta materia.
Según el comunicado, muchas de estas asociaciones y colectivos han decidido no participar activamente en la elaboración de los presupuestos debido a que una parte considerable de los fondos aprobados se destina a tareas de mantenimiento. Además, los firmantes argumentan que las decisiones tomadas suelen ser «arbitrarias e injustas», ya que carecen de espacios de debate y priorización colectiva, lo que provoca que numerosos proyectos sufran retrasos significativos en su ejecución.
Frente a esta situación, las asociaciones exigen que los presupuestos participativos «no se conviertan en un cajón de sastre para el Ayuntamiento», donde se deleguen responsabilidades que deberían ser asumidas por este, como el mantenimiento de servicios básicos y la expansión de la red de bidegorris.
También subrayan la importancia de «repensar el modelo de participación actual», el cual no debería limitarse a un simple acto de votación, sino avanzar hacia un proceso más auténtico de construcción colectiva de la ciudad. Para lograrlo, proponen que el Ayuntamiento se inspire en modelos de participación más eficaces, basados en estudios y análisis de otras localidades.
Con un cambio en el enfoque, las asociaciones creen que el proceso podría adaptarse a criterios de equidad, en lugar de depender del número de votos que recibe cada propuesta. Señalan que los barrios menos poblados, como Martutene, que cuenta con 2.700 habitantes, enfrentan desventajas significativas en comparación con barrios más densamente poblados como Amara, que tiene 30.192 habitantes.
Asimismo, critican que el funcionamiento actual «empuja a asociaciones y barrios a competir entre sí por recursos limitados», cuando, según apuntan, debería fomentarse la colaboración y el trabajo conjunto entre los diferentes colectivos de la ciudad.
Hasta el momento, se han unido al comunicado agrupaciones como Kalapie Hiriko Txirrindularien Elkartea, Egia Bizirik Auzo Elkartea, y varios otros colectivos que reflejan la preocupación por la gestión de estos presupuestos. Además, el texto está abierto a la adhesión de nuevas organizaciones que deseen sumarse a la iniciativa.
Esta situación resalta la necesidad de un modelo participativo más inclusivo y equitativo que permita a todos los sectores de la sociedad tener voz en la construcción de su entorno, lo que se convierte en un reto fundamental para el Ayuntamiento de Donostia y para el futuro de la ciudad.






























































































