El 26 de febrero, varios usuarios del gimnasio del polideportivo José Antonio Gasca notaron la presencia de una persona que estaba «marcando y fotografiando el material» del lugar. Intrigados, decidieron abordar a esta persona para averiguar el motivo de su actividad, lo que les llevó a conocer que se estaba llevando a cabo una remodelación. Una semana después, se anunció que el gimnasio cerraría sus puertas durante un periodo estimado de tres a cuatro semanas.
Según la información proporcionada por Donostia Kirola, se avisó a los abonados «dos semanas antes» del cierre a través de carteles y en su portal web. Sin embargo, un usuario frecuente, con más de 23 años de experiencia en el gimnasio, expresó su descontento, afirmando que le hubiera gustado recibir un aviso con un mes de anticipación para poder «organizarse» mejor.
La entidad responsable del polideportivo informó que la causa del cierre no se comunicó a los medios de comunicación debido a que se trataba de «una remodelación menor». Las obras incluyen tareas como pintar las paredes, habilitar un nuevo acceso al gimnasio, reorganizar el espacio y actualizar algunas máquinas. Parte del equipamiento que se renovará proviene de Casanao, el gimnasio provisional de Altza, que cerró el pasado 28 de febrero.
Sin embargo, el abonado que brindó su testimonio mostró preocupación por la «posible reducción» de material de peso libre, un equipamiento que considera esencial, especialmente la barra olímpica. Donostia Kirola ha desmentido esta inquietud, asegurando que se mantendrá el material de peso libre y reiterando que la remodelación es de carácter menor.
Durante el tiempo que dure la remodelación, los abonados podrán hacer uso de otros gimnasios públicos en la ciudad. No obstante, el usuario mencionado manifestó su incomodidad al tener que trasladarse a otro gimnasio, ya que podría estar «ya lleno» o requerir un pago adicional en un gimnasio privado. Además, comentó que ha notado en otros centros públicos una «falta de cuidado del material» por parte de los usuarios, algo que no sucede en el Gasca, donde se siente parte de una comunidad que cuida del equipamiento.
Desde el anuncio de la construcción de un nuevo polideportivo en Illunbe y el futuro cierre del Gasca, este usuario asume que deberá buscar un nuevo gimnasio. Sin embargo, se siente «tranquilo» al pensar que tiene un plazo de cuatro años para hacerlo, considerándolo un tiempo suficiente para que los abonados habituales puedan evaluar sus opciones, a diferencia de lo que ocurrió esta vez con la remodelación.
Este cierre temporal del gimnasio en Anoeta ha suscitado diversas reacciones entre los usuarios, quienes valoran la importancia de una buena comunicación por parte de las autoridades de Donostia Kirola. La remodelación, aunque es considerada menor, refleja un esfuerzo por mejorar las instalaciones para el bienestar de los abonados y la comunidad.





























































































