El 5 de marzo de 2024, en Donostia, la Ertzaintza causó lesiones graves a Amaia Zabarte al golpearla en la cabeza con un proyectil de foam durante las cargas policiales previas al partido entre la Real Sociedad y el PSG. Este incidente ha generado una serie de denuncias por parte de Zabarte y su familia, quienes han señalado irregularidades en el manejo del caso por parte del Gobierno Vasco y las instancias judiciales, que han permitido la impunidad de los agentes involucrados.
La pareja de la víctima, Joseba Novoa, se reunió la semana pasada con el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, en la comisaría de Irun. Durante este encuentro, Novoa expuso el sufrimiento causado por los hechos de marzo y detalló lo ocurrido el día de la agresión. Presentó pruebas visuales que desmienten la versión oficial proporcionada por las autoridades, revelando, según él, «irregularidades evidentes en la investigación, mentiras y pruebas manipuladas por causas internas» dentro de la Ertzaintza.
Novoa destacó que en el momento de la carga, no se estaban lanzando objetos a los agentes, a pesar de lo que indica el parte policial. Además, denunció que un agente propinó una patada a Zabarte mientras ella se encontraba herida en el suelo. A pesar de la evidencia, la Ertzaintza negó en el juzgado haber golpeado a la víctima o haber disparado proyectiles de foam. Al escuchar las explicaciones y ver las pruebas presentadas, Zupiria se mostró reservado y no ofreció más comentarios, planteando la pregunta: «¿Qué queréis que haga?».
Otro aspecto alarmante que se discutió en la reunión fue la decisión de una jueza de Donostia, quien impidió un examen médico a Zabarte tras la denuncia presentada el 12 de marzo del año anterior. En ese momento, la víctima estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y, aunque la Ertzaintza solicitó este examen, no se llevó a cabo hasta once meses después.
Además, se ha comprobado que se manipularon pruebas dentro del cuerpo policial. Novoa informó que, cuando se presentaron imágenes de alta calidad de lo ocurrido, se habían borrado los momentos críticos, como la carga policial y el instante en que un agente golpeó a Zabarte. Aunque el vídeo tenía la firma del club, al solicitar directamente las imágenes al presidente de la Real, Jokin Aperribay, este confirmó que no se había proporcionado material alguno a la Ertzaintza.
En su reunión, Novoa hizo dos solicitudes clave: que se revisara la investigación interna de la Ertzaintza y que se recuperara el vídeo que se había presentado como prueba, incluyendo los momentos en que se produjo la carga y la agresión a Zabarte. Este caso no solo pone de relieve la situación de la víctima, sino que también plantea serias dudas sobre la actuación de las fuerzas policiales y el sistema judicial en Euskadi, lo que podría tener implicaciones significativas para la confianza pública en estas instituciones.

































































































