Un hombre de 78 años, habitual nadador en Donostia, falleció el lunes mientras se encontraba en el agua del Náutico. La víctima, que solía disfrutar de un baño diario sin importar el clima, se sintió mal justo cuando regresaba a la costa, cerca de las escaleras de la pasarela. A pesar de los intentos de rescate por parte de dos transeúntes y de los servicios médicos, no se pudo hacer nada para salvar su vida.
El suceso ocurrió poco antes de las 16:00 horas. Cuando el donostiarra comenzó a mostrar signos de indisposición, dos personas que estaban presentes se lanzaron al agua para intentar ayudarlo. Testigos presenciales confirmaron que, tras llevar al hombre a la terraza de madera del Náutico, llamaron inmediatamente a las asistencias médicas para que intervinieran.
En el lugar se presentaron rápidamente efectivos de la Ertzaintza y la Guardia Municipal con el objetivo de reanimar a la víctima. Utilizaron un desfibrilador de la municipalidad, pero lamentablemente no lograron revertir la situación. Una vez que se confirmó el deceso, la ambulancia se dirigió al Náutico para proceder con los trámites necesarios.
Más tarde, la Guardia Municipal asumió el control de la escena y, junto con el vigilante del puerto, aseguraron el área para permitir que los equipos de emergencia pudieran trabajar sin inconvenientes. Este tipo de incidentes no son infrecuentes durante los meses de verano, donde las condiciones pueden llevar a situaciones trágicas para quienes disfrutan del mar.
El verano del año pasado también dejó varios incidentes similares en la costa de Gipuzkoa. En agosto, un joven marroquí de 28 años perdió la vida ahogado en la cala Tximistarri de Igeldo. Su cuerpo fue hallado cuatro días después de haber desaparecido, lo que subraya la gravedad de las condiciones marítimas en esa zona. Este no fue un caso aislado, dado que el 16 de junio de 2023 se recuperó el cadáver de otro hombre también cerca de Tximistarri.
En un incidente reciente de este año, un hombre de 60 años fue encontrado flotando a 500 metros del espigón de la playa de Gros en septiembre. Los trabajadores del Catamarán Ciudad San Sebastián-Katamarana fueron los primeros en avistar su cuerpo y alertar a los servicios de emergencia, que intentaron reanimarlo sin éxito.
El último caso de ahogamiento en Gipuzkoa tuvo lugar en mayo, en la presa de Usako, donde un joven marroquí de 24 años falleció. Este chico estaba de excursión en un grupo con compañeros y monitores cuando decidió refrescarse en el agua. Lamentablemente, se vio envuelto en una tragedia que terminó con su muerte, a solo una semana de haber llegado a un centro de acogida en Oñati.
El Gobierno Vasco ha comunicado que, alrededor de las cuatro de la tarde, recibieron un aviso a través de SOS Deiak, notificando sobre una persona desaparecida en el agua durante ese día caluroso. Estos incidentes resaltan la importancia de la seguridad en las actividades acuáticas y la necesidad de estar alerta ante cualquier eventualidad en el mar.
La serie de tragedias en las costas de Gipuzkoa ha llevado a un mayor escrutinio sobre las medidas de seguridad y rescate disponibles para bañistas, especialmente en zonas que suelen ser muy concurridas durante el verano. Es esencial que tanto los usuarios del mar como los responsables de la seguridad tomen las precauciones necesarias para evitar que se repitan tragedias como las ocurridas en los últimos años.






























































































