El servicio de Uber ha comenzado a operar en Donostia de manera inesperada este miércoles, generando gran interés entre los usuarios de la ciudad. Esta introducción se ha realizado sin licencias específicas para la localidad, utilizando en su lugar las autorizaciones que tiene en Bizkaia, las cuales asegura que son válidas para operar en la capital de Gipuzkoa.
La aplicación, que también incluye la opción de Uber Eats para entrega de comida, se activó en la mañana, y tras crear un usuario y seleccionar un destino, se calculó un trayecto de 1,7 kilómetros que podría realizarse en aproximadamente trece minutos a un coste de 6,81 euros. La llegada del vehículo, un Mercedes-Benz negro, se estimó en cinco minutos, lo que permitió a los usuarios experimentar el servicio rápidamente.
El coche que recogió a los pasajeros pertenece a la empresa Black Cars Spain, con sede en Leganés, Madrid. Este vehículo, aunque carece de rotulación específica de Uber, exhibe la matrícula azul que identifica a los taxis y vehículos de transporte con conductor (VTC). La licencia del coche fue aprobada el 9 de febrero y está vigente hasta 2028, lo que significa que cumple con los requisitos legales para operar en la región.
Durante el trayecto, la conductora compartió que su día había sido «abrumador», reflejando los desafíos que enfrentan los nuevos conductores al utilizar la aplicación por primera vez. A pesar de haber recibido formación, destacó que «una cosa es ver la aplicación en la oficina y otra es estar en el coche y usarla». Para trabajar con Uber, es necesario tener al menos dos años de experiencia con licencia y un buen historial de conducción, además de ciertas cualidades personales.
Los usuarios que se acercaron a la conductora durante el viaje manifestaron su interés en que la aplicación estuviera disponible en Donostia, particularmente para facilitar el acceso a taxis durante la madrugada. Además, se mencionó que el servicio también permite solicitar viajes hacia el aeropuerto de Bilbao, ampliando así las posibilidades para los usuarios.
El trayecto finalizó de manera cordial, y la aplicación notificó a los usuarios que el viaje había concluido. También se brindó la opción de calificar a la conductora y de dejar una propina adicional, mostrando la factura final que ascendía a 7,83 euros.
La llegada de Uber a Donostia pone de relieve un cambio en el panorama del transporte urbano en la ciudad, lo que podría tener implicaciones significativas para la movilidad local y el sector del taxi. A medida que se desarrollen las operaciones, será interesante observar cómo reacciona el mercado y cómo se ajustan las normativas locales para integrar este nuevo servicio.































































































