La multinacional Uber ha comenzado oficialmente sus actividades en Donostia, la capital guipuzcoana, desde este miércoles, lo que marca su entrada en el mercado de Gipuzkoa tras haber consolidado su presencia en otras ciudades como Bilbao. Este nuevo servicio se lanza con una flota inicial de 30 vehículos 100% eléctricos, en línea con la estrategia de movilidad sostenible de la compañía. Los trayectos estarán enfocados en el ámbito urbano de la ciudad y en aquellos que tengan como origen o destino San Sebastián.
Un aspecto importante de este despliegue es que los vehículos utilizarán licencias VTC procedentes de Bizkaia, que han sido otorgadas por la Diputación del territorio vecino. El Ayuntamiento de Donostia ha confirmado que Uber notificó sus planes apenas 24 horas antes de comenzar sus operaciones, y que ha solicitado un encuentro formal con la consejera de Movilidad Olatz Yarza. Esta situación ha generado una rápida respuesta entre las instituciones locales, provocando que la Diputación de Gipuzkoa convoque una reunión urgente para analizar el impacto de la llegada de Uber y formular una valoración oficial al respecto.
Por su parte, Felipe Fernández Aramburu, director general de Uber para España y Portugal, ha expresado la intención de la empresa de colaborar «de la mano del taxi y la administración» para proporcionar una alternativa de transporte confiable en Donostia. La aplicación ya incluye el servicio de taxi en otras 17 ciudades de España, permitiendo a los usuarios conocer el precio cerrado antes de confirmar su viaje. Con esta apertura, Donostia se une a la red de ciudades en las que opera la plataforma, que busca posicionarse como un complemento al sistema de transporte público y empresarial de la región.
La llegada de Uber a Donostia plantea preguntas sobre el futuro del sector del taxi y la regulación del transporte en la ciudad. Los taxistas se muestran preocupados por la competencia que representa esta nueva opción, especialmente en un momento en que la movilidad urbana está en constante evolución. La Diputación de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco deberán considerar cómo equilibrar la integración de nuevas plataformas tecnológicas con la necesidad de proteger los intereses de los servicios tradicionales.
A medida que la ciudad se adapta a esta nueva realidad, será fundamental vigilar cómo se desarrolla esta relación entre Uber, los taxistas y las autoridades locales. La implementación de un marco regulatorio que garantice tanto la innovación como la equidad en el sector será crucial para lograr un nivel de convivencia adecuado entre estas diferentes modalidades de transporte.
La entrada de Uber en el mercado guipuzcoano también puede tener implicaciones más amplias para el desarrollo de políticas de movilidad en la región. Con el aumento del uso de vehículos eléctricos y la creciente preocupación por la sostenibilidad, la forma en que se gestione esta nueva oferta de transporte podría influir en futuras decisiones sobre infraestructuras y servicios públicos. En definitiva, la llegada de Uber no solo es un hecho relevante para Donostia, sino que puede ser un catalizador en la transformación del paisaje de movilidad en toda Gipuzkoa.





























































































