En el caserío Pokopandegi, ubicado en Donostia, la familia Goenaga ha estado al frente de un proyecto que comenzó en 1983, enfocado en añadir valor a la leche producida en su propia ganadería. Esta iniciativa no solo ha permitido la creación de yogures naturales, sino que también ha puesto de manifiesto la importancia de la mujer en el desarrollo del negocio familiar.
Yogures Goenaga, fundado por Arantxa y Pako Goenaga, surgió de la necesidad de ofrecer un producto de calidad a un mercado que en sus inicios se limitaba a farmacias y a un público específico, como niños y enfermos. A pesar de que los comienzos fueron difíciles, la evolución del mercado ha llevado al yogur a convertirse en un alimento habitual en la dieta diaria, destacando su valor nutricional.
La figura de la abuela, conocida como amona, ha sido fundamental en la historia de la familia. En un tiempo en que el liderazgo femenino no era reconocido, ella gestionaba el negocio del caserío, vendiendo la leche en el mercado de Donostia y desempeñando un papel crucial en la economía familiar. Su labor ejemplifica cómo las mujeres han estado involucradas en el ámbito productivo, aunque a menudo de manera invisible.
Las mujeres de la familia han jugado un rol decisivo en la transmisión de conocimientos y en la evolución del negocio. Se ha mantenido un hilo conductor a lo largo de las generaciones, con un enfoque en la calidad y en la elaboración de yogur. Actualmente, Arantxa Goenaga asume la gerencia, una tarea que considera natural, dado su crecimiento en el entorno del caserío.
La transición hacia la gestión del negocio ha venido acompañada de cambios significativos. La introducción de tecnología en la producción ha permitido optimizar procesos sin perder la esencia artesanal que caracteriza a sus productos. Se han digitalizado elementos clave de la producción, como pasteurizadores y cámaras, lo que ha mejorado la eficiencia operativa. Asimismo, en un compromiso con el medio ambiente, la empresa ha optado por utilizar vidrio en lugar de plástico, cerrando el ciclo de producción de forma responsable.
La presencia de mujeres en el sector primario ha ido en aumento, aunque todavía persisten barreras. Arantxa reconoce que, a pesar de los avances, el liderazgo femenino en este ámbito sigue siendo una excepción. Aun así, observa un cambio en la dinámica del sector, con más mujeres asumiendo roles de responsabilidad. Esto representa un paso hacia la igualdad en un entorno hasta ahora dominado por hombres.
La mirada que aportan las mujeres en el negocio se centra no solo en la producción, sino también en el impacto a largo plazo y en la sostenibilidad. Se fomenta un enfoque integral que prioriza el cuidado del entorno y de los productos. Arantxa Goenaga enfatiza que, aunque hoy en día es más sencillo para una mujer liderar un proyecto en el sector, aún queda camino por recorrer en términos de igualdad y representación.
En conclusión, la historia de Yogures Goenaga y su evolución desde 1983 es un ejemplo de cómo el legado familiar y el papel de la mujer en el ámbito rural han contribuido a transformar un proyecto en un referente en la producción de yogur en el País Vasco. La visibilidad que han adquirido las mujeres en este sector es esencial para inspirar a futuras generaciones, mostrando que el liderazgo y la innovación pueden ir de la mano en un mundo en constante cambio.

































































































