La artista dominicana Tokischa ha presentado su primer cortometraje titulado ‘(No) Margine’, grabado en San Sebastián. Esta producción, lanzada el 29 de marzo, utiliza su música y su presencia como hilo conductor para abordar temas de identidad y resistencia, así como la lucha por la visibilidad del euskera durante el franquismo. La pieza se desarrolla contra un telón de fondo de emblemáticos lugares donostiarras, ofreciendo un recorrido por la historia del colectivo LGTBIQ+.
El cortometraje incluye una narrativa sobre la figura de Nekane Urrutia, una profesora que, en su casa, impartía clases de euskera en un contexto de represión cultural bajo la dictadura franquista. A través de una voz en off en euskera, se menciona cómo Urrutia abrió su hogar para enseñar la lengua vasca y se convierte en un símbolo de resistencia. En una escena clave, Tokischa descubre una portada ficticia de ‘El Diario Vasco’ que rinde homenaje a esta labor educativa clandestina.
A lo largo de la historia, la artista se mueve por distintos escenarios como la basílica de Nuestra Señora del Coro, el campo de rugby de Puio y el hotel Arima. En uno de los momentos más destacados, Tokischa hace un llamado a la celebración de la diversidad, gritando «Larga vida homosexual» mientras observa a dos jugadores de rugby, subrayando la conexión entre el deporte y la identidad sexual. Esta escena, junto con la imagen de San Sebastián como un mártir, refuerza la crítica a las normas que intentan silenciar a las minorías.
El director Karim Coppola ha señalado que la elección de Donostia como escenario no es casual. Según él, «la historia de esta ciudad está escrita en el lenguaje de la resistencia». Este cortometraje no solo considera el pasado, sino que también busca inspirar un futuro donde la identidad sea celebrada. Tokischa, al situar su liberación personal en este contexto, desafía las normas arraigadas en la sociedad.
La producción se presenta como un acto de supervivencia en un mundo que, a menudo, busca silenciar a quienes se desvían de la norma. En este sentido, la pieza se convierte en un manifiesto de empoderamiento, reivindicando el derecho a la identidad y la expresión. La consejera María Ubarretxena ha destacado la importancia de proyectos como ‘(No) Margine’ en la visibilidad de problemáticas sociales y culturales que aún persisten.
El impacto de este cortometraje va más allá de lo artístico. Se trata de un llamado a la reflexión sobre las luchas pasadas y actuales en torno a la identidad cultural y sexual. A medida que el cortometraje gana atención, también se convierte en un símbolo de resistencia para muchas personas que se sienten marginadas por la sociedad.
En resumen, ‘(No) Margine’ no es solo una obra artística, sino una declaración de intenciones que busca inspirar diálogo y fomentar la aceptación. Con su mezcla de música, historia y un fuerte mensaje social, Tokischa ofrece una mirada profunda sobre la identidad y la resistencia, destacando la necesidad de seguir luchando por un futuro más inclusivo.






























































































