El artista Sebas Velasco, originario de Burgos y con lazos familiares en Donostia, ha construido una obra que refleja su fascinación por la antigua Yugoslavia. Desde su llegada a la capital guipuzcoana en 2015, ha encontrado inspiración en las zonas urbanas marginales y en la belleza de lo industrial, una temática recurrente en su trabajo. A través de sus cuadros, busca plasmar la tensión entre lo natural y lo construido, explorando espacios como carreteras y fábricas abandonadas que evocan una realidad detenida.
Velasco, nacido en 1988, ha desarrollado su carrera en el colectivo artístico Formato Norte, donde se ha rodeado de otros pintores. Su estilo combina la figuración con una construcción libre de la imagen, llevando al espectador a un mundo lleno de contrastes y emociones. En sus composiciones, mezcla edificios emblemáticos de Sarajevo y Belgrado, entre otros, creando una narrativa visual influenciada por sus viajes y las historias que estos lugares albergan.
La conexión de Velasco con la antigua Yugoslavia va más allá de lo estético. La música de esa época, especialmente el rock y la new wave de los años setenta y ochenta, ha tenido un impacto significativo en su proceso creativo. La canción «Jutro će promijeniti sve», que escuchó durante un viaje entre Belgrado y Sarajevo, ha inspirado su primer libro, que recoge una década de trabajo. «Cierro los ojos y la melodía me transporta a una felicidad truncada», reconoce el artista, reflejando la mezcla de nostalgia y optimismo que caracteriza su obra.
Un viaje emocional y artístico
En 2024, Velasco presentó su trabajo en el Museo Nacional de Sarajevo, un espacio significativo que simboliza la memoria de la Yugoslavia socialista. Este museo, concebido como un tributo a la resistencia, ha sobrevivido a los conflictos que han marcado la historia de la región. La exposición fue un hito en su trayectoria, y el artista recuerda cómo el edificio dialoga con su estilo pictórico, lleno de capas y luces que evocan el paso del tiempo.
Su técnica pictórica se basa en un proceso meticuloso, donde la fotografía juega un papel crucial. Velasco organiza digitalmente las imágenes antes de plasmarlas en lienzo, dejando visible el proceso de creación. «Me gusta que el cuadro sea testigo del proceso», afirma, y su trabajo refleja esa dualidad entre lo controlado y lo intuitivo. Las capas de color, las texturas y los contrastes entre lo frío y lo cálido crean una experiencia visual rica y compleja.
El nuevo libro de Velasco, titulado ‘The Morning Will Change Everything’, reúne una selección de sus obras a lo largo de diez años. Con un enfoque interpretativo, no documental, el libro incluye fotografías de sus viajes y referencias a murales que ha realizado en distintos países de Europa del Este. Con 252 páginas y una edición limitada de 1.000 ejemplares, el libro está disponible en su web por un precio de 50 euros.
A través de su arte, Velasco busca evocar emociones más que transmitir mensajes concretos. «No pinto para denunciar ni para educar. Pinto porque ciertos lugares me provocan sentimientos difíciles de describir», explica. Su obra, cargada de contrastes y simbolismos, invita al espectador a reflexionar sobre la memoria, la historia y la resiliencia de los espacios que retrata.
La proyección de Velasco en el ámbito artístico sigue creciendo. Su enfoque único y su capacidad para fusionar la nostalgia con el optimismo hacen de su trabajo una ventana a un mundo donde la historia y la emoción se entrelazan. A medida que continúa explorando nuevas temáticas y referencias, su arte promete seguir siendo un punto de conexión entre el pasado y el presente, reflejando la complejidad de la experiencia humana.





























































































