El sindicato de vivienda Saretxe ha denunciado que el pasado viernes por la mañana, una mujer y sus dos hijos, uno de ellos menor, fueron desahuciados de su hogar situado en el barrio de Gros en Donostia. Este desalojo, que fue llevado a cabo por el fondo de inversión «buitre» Azora, se produjo por un retraso de dos meses en el pago del alquiler.
Para expresar su rechazo a esta situación, miembros de Saretxe se concentraron frente a la sede de Inmobiliaria Vascongada en la capital guipuzcoana, donde desplegaron una pancarta que decía ‘Azora ha desahuciado hoy a una familia’. Durante la protesta, los asistentes corearon lemas como ‘Azora fuera del barrio’ y ‘Vergüenza me daría desahuciar a una familia’, tanto en castellano como en euskara.
Según declaraciones de representantes del sindicato a Europa Press, el desalojo se realizó sin resistencia por parte de la familia, que ya había logrado asegurar una alternativa habitacional. Saretxe subrayó que la demanda que llevó al desalojo se debió a un retraso en el alquiler que, según afirmaron, no fue generado por la familia, sino por una persona ajena a la vivienda. Además, indicaron que cuando se inició el proceso judicial, la deuda ya había sido saldada.
El sindicato también señaló que, aprovechándose de la falta de conocimiento legal de la familia, el abogado de Azora había prometido suspender el desahucio, pero nadie acudió al juicio, lo que llevó al juez a decidir proseguir con el desalojo. A pesar de las gestiones realizadas por Saretxe para suspender el desalojo, el juzgado no aceptó la solicitud debido a irregularidades en el contrato de alquiler.
A lo largo de este proceso, Saretxe estuvo en contacto con Inmobiliaria Vascongada, que continuamente prometió un nuevo contrato que nunca se materializó. A pesar de las dificultades, el sindicato destacó que la familia mantuvo una «resistencia ejemplar» hasta que la semana pasada se consiguió una alternativa habitacional.
Los miembros del sindicato afirmaron que, aunque no resistieron físicamente durante el desalojo, continúan trabajando cada día en asesorías, denuncias y huelgas, organizando la solidaridad en torno a estas situaciones. También criticaron que los «desahucios silenciosos» han sido una constante en el conflicto que enfrenta a Donostia con Azora, manifestando que este caso es solo un ejemplo más de la problemática.
Saretxe enfatizó que su responsabilidad es visibilizar y denunciar esta realidad, señalando que Azora, como fondo especulador, ha utilizado todas las herramientas a su disposición para expulsar a los vecinos, ya sea mediante el incremento de alquileres o acudiendo a los tribunales. Según el sindicato, estas acciones siempre se realizan en defensa de la propiedad privada y en detrimento del derecho a la vivienda.
Además, el sindicato sostiene que la organización vecinal genera preocupación en Azora, y cuando sus intereses se ven amenazados, aumentan las presiones. Este patrón se evidencia en las órdenes de desahucio que siguen en curso contra otros vecinos organizados.
“Vivienda, negocio”
Saretxe ha alertado que lo ocurrido no es un caso aislado, sino una consecuencia directa de los especuladores que han transformado la vivienda en un negocio, priorizando la propiedad sobre la vida de las personas. Por ello, han declarado que no aceptarán más desahucios silenciosos y no normalizarán esta situación. También han indicado que quedan muchos desafíos por delante para frenar los desahucios en contra de las familias que forman parte del sindicato, informando que una de las situaciones parece que va a “paralizarse”. Finalmente, han invitado a cualquier persona que se encuentre en una situación similar a ponerse en contacto con el sindicato.





























































































