Olentzero y Mari Domingi han comenzado su recorrido por las calles de Donostia, deleitando a los más pequeños en una jornada llena de ilusión. Tal y como estaba previsto, a las 12:00 horas, hicieron su entrada en la plaza de la Constitución, desde donde iniciaron un recorrido por diversos barrios, entregando regalos y, en algunos casos, el tradicional carbón a los niños.
A pesar de que el cielo amenazaba lluvia, las familias no quisieron perderse esta cita mágica. La presencia de Olentzero y Mari Domingi es un evento esperado por todos, y aunque el clima podría haber desalentado a algunos, la idea de no recibirles y arriesgarse a que dejaran carbón era suficiente para salir a las calles. La emoción de los niños y la tradición de este evento contribuyen a que el ambiente sea único.
Tradicionalmente, Olentzero y Mari Domingi se han trasladado en un coche de época para recorrer los barrios de la ciudad. Este año, el Ayuntamiento de Donostia invitó a los niños mayores de seis años a unirse a la comitiva en bicicleta, aunque el clima variable hizo que muchos optaran por esperar en sus hogares. La seguridad y la salud de los más pequeños fueron una prioridad en esta jornada tan especial.
La primera parada de la comitiva se produjo en el Puerto, un lugar emblemático y significativo para la historia de la ciudad. Desde ahí, continuaron su trayecto por la Parte Vieja, saludando a los viandantes que se cruzaban en su camino. Algunos, sorprendidos, no recordaban que los personajes iban a pasear por la ciudad, pero su alegría al verles fue evidente.
Después de su paso por Amara, donde accedieron a través de la plaza Centenario, la comitiva atravesó varias calles importantes, incluyendo Sancho el Sabio y la Avenida de Madrid, donde se detuvieron en la plaza Aita Donostia. Allí, reflexionaron sobre cómo podían contribuir a la Real Sociedad, un tema de gran interés en la localidad.
A medida que avanzaban, el recorrido les llevó por el paseo Zorroaga, cruzando Riberas hasta llegar a Loiola y Martutene, donde los niños aguardaban con gran entusiasmo en la plaza Arteleku, listos para disfrutar de la magia de la noche. Esta tradición es un hito en la celebración navideña de Donostia, y la interacción con los más pequeños es un momento muy esperado.
El regreso de la comitiva se realizó por los mismos lugares, fomentando la ilusión en las familias que se congregaban a su paso. Una vez alcanzada la República Argentina, a la altura del hotel María Cristina, se acercaban al final de su recorrido. El balcón del Ayuntamiento se convirtió en un punto de encuentro donde saludaron a los asistentes, ofreciendo chocolate caliente y caldo, un gesto que atrajo a muchas familias.
La jornada no se limitó solo al paseo matutino. A las 15:30 horas, se abrieron las puertas del Consistorio para que los niños pudieran entregar sus cartas, un acto que se prolongaría hasta las 17:10 horas. Los pequeños tenían la oportunidad de expresar sus deseos, en un ambiente festivo y lleno de expectativas.
Por la tarde, el ambiente se tornaría aún más animado con el tradicional desfile. Este evento incluiría personajes de la mitología vasca, como Mari, Tartalo, Otxoko y lamias, y contaría con la participación de alrededor de 500 personas. El recorrido abarcaría numerosas calles de Donostia, asegurando que la magia de la tradición navideña llenara la ciudad.
Finalmente, las figuras de Olentzero y Mari Domingi se prepararían para su último acto del día. Desde el Ayuntamiento, se desplazarían a su lugar de trabajo donde, tras una cena, llevarían a cabo el milagro de repartir los regalos casa por casa en un tiempo récord. Esta tarea mágica es una de las tradiciones más queridas, que asegura la alegría en la noche más especial del año para los niños de la ciudad.

























































































