La reciente decisión de ubicar la sede de la empresa Ayesa en Donostia ha recibido el respaldo unánime de las instituciones guipuzcoanas. En un anuncio realizado durante una sesión del Parlamento Vasco, el lehendakari Imanol Pradales destacó el papel del Gobierno Vasco, junto con Kutxabank y otras fundaciones, en la adquisición de este nuevo espacio que se establecerá en la capital guipuzcoana.
La consejera María Ubarretxena y la diputada general de Gipuzkoa, María José Mendoza, expresaron su satisfacción por la decisión, señalando que tanto el lehendakari como el alcalde de Donostia comparten la visión de fomentar la colaboración entre territorios en lugar de generar enfrentamientos. Mendoza subrayó que «no tenía sentido pensar en ninguna cosa diferente» respecto a la instalación de la sede en esta ciudad.
Según Mendoza, que Ayesa mantenga su sede en Donostia resulta «absolutamente coherente y lógico», destacando el esfuerzo conjunto de las instituciones para lograrlo. En un acto celebrado en el Kursaal, añadió que existe una visión compartida entre los líderes locales, lo que ha facilitado esta operación que se considera un paso positivo para la economía local.
En la misma presentación, Jon Insausti también hizo hincapié en la importancia de las alianzas entre las diferentes instituciones para generar un ambiente de confianza para la inversión. Según él, la elección de Ayesa como sede en Donostia refleja que el territorio ofrece las condiciones necesarias para el desarrollo económico y la creación de empleo.
Sin embargo, la valoración sobre esta decisión no ha estado exenta de matices. Al ser preguntada sobre si este anuncio podría provocar cambios en el patronato de Kutxa Fundazioa, Mendoza reafirmó su compromiso de respetar «las decisiones que de manera libre y autónoma toma». La independencia de los patronos, según la consejera, es fundamental, recordando que el Banco Central Europeo supervisa de cerca la actividad bancaria y sus fundaciones, garantizando así su autonomía.
En una reunión previa, los patronos de Kutxa Fundazioa habían decidido seguir el criterio de los técnicos y no sumarse a una operación propuesta por BBK. Este desacuerdo se dio en un contexto donde varios miembros, designados por diferentes partidos, como el PNV y Podemos, votaron en contra, mientras que el PSE se abstuvo, lo que provocó que la operación no avanzara. Sin embargo, en una segunda votación, el PSE cambió su posición, condicionando su apoyo a que la sede se instalara en Donostia.
La reacción del secretario general del PSE, José Ignacio Asensio, ha sido de satisfacción, afirmando que la permanencia de Ayesa en Donostia se debe a la postura del partido. Asensio también ha reiterado su apoyo a la participación de Kutxa Fundazioa en esta operación, sugiriendo que los socialistas continúan siendo favorables a una colaboración que beneficie a la región.
La decisión de Ayesa de permanecer en Donostia no solo representa un refuerzo para la economía local, sino que también pone de relieve la importancia de la cooperación interinstitucional en Gipuzkoa. Con esta medida, se espera fomentar un entorno favorable para nuevas inversiones, lo que podría abrir puertas a futuras iniciativas que promuevan el crecimiento y el desarrollo sostenible en la región.

































































































