La Federación Vasca del Taxi ha anunciado una jornada de protestas para el próximo 26 de marzo en Donostia. El objetivo de esta movilización es expresar su desacuerdo con lo que denominan «intrusismo profesional» por parte de plataformas como Uber. Este colectivo exige a las autoridades un verdadero compromiso para la aplicación de la normativa vigente que regula los vehículos de transporte con conductor (VTC).
Los taxistas han manifestado su preocupación por la «falta absoluta de interés» que, según ellos, demuestra el Gobierno municipal donostiarra en el control de estas actividades. Consideran que esta actitud supone una tolerancia inaceptable hacia prácticas que perjudican al sector del taxi. En este sentido, subrayan que la situación actual amenaza tanto su estabilidad económica como la calidad del servicio que ofrecen a los usuarios.
Uno de los puntos más críticos que ha expuesto la federación es el impacto negativo que estas empresas tienen en la economía local. Aseguran que la actividad de plataformas como Uber no contribuye fiscalmente a Euskadi, ya que muchas de estas empresas tienen su sede en los Países Bajos y no tributan en el territorio. Adicionalmente, muchas de las operadoras que poseen licencias VTC tienen su domicilio fiscal en Madrid, lo que agrava aún más la situación en Euskadi, donde los ingresos fiscales son fundamentales para el desarrollo regional.
El colectivo de taxistas ha expresado su descontento al observar que las declaraciones de apoyo por parte de los responsables políticos no se han traducido en acciones concretas. Argumentan que, en comparación con otras ciudades como Pamplona o Vigo, donde se han implementado sanciones y se han inmovilizado vehículos, en Donostia no se han realizado inspecciones efectivas que controlen la actividad de estas plataformas.
Frente a lo que consideran una «connivencia» con prácticas que perjudican su trabajo, la Federación Vasca del Taxi ha indicado que la movilización del 26 de marzo será solo el inicio de una serie de acciones. La junta directiva ya está trabajando en la planificación de un calendario de movilizaciones más amplio que se desarrollará en las próximas semanas para ejercer presión sobre la Administración.
Esta situación refleja un conflicto más amplio en el ámbito del transporte y el impacto de la economía digital en los sectores tradicionales. La Federación Vasca del Taxi busca visibilizar su problemática y reivindicar un marco regulatorio más equilibrado que garantice la competencia leal y la calidad en el servicio.
El llamado a la movilización también señala una creciente insatisfacción entre los profesionales del sector, quienes consideran que es vital que las instituciones actúen para proteger sus empleos y dignificar su trabajo. La organización ha instado a los ciudadanos a unirse a la protesta, haciendo un llamado a la solidaridad con el objetivo de lograr un cambio real en la regulación del transporte público en Euskadi.

































































































