San Sebastián
La Fundación Cristina Enea ha presentado el Informe Anual de Sostenibilidad y Clima 2024, un análisis exhaustivo del metabolismo urbano de Donostia desde una perspectiva de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Este documento es una actualización de estudios realizados desde 2008, permitiendo observar la evolución de la ciudad en los últimos 16 años.
Leire Sarobe, quien dirige el Observatorio de Sostenibilidad y Clima, ha destacado que el informe se basa en datos concretos que facilitan la comprensión tanto de la situación actual como de las tendencias emergentes. «Nos proporciona una visión clara de nuestro estado actual, nuestro pasado y hacia dónde nos dirigimos, dándonos la oportunidad de ajustar lo que no está funcionando como esperábamos en términos de sostenibilidad y cambio climático», ha declarado.
El ámbito de la movilidad ha mostrado una evolución notable, alcanzando en 2024 el mayor uso del transporte público en toda la historia, con 37,39 millones de viajes, lo que equivale a 197 desplazamientos por habitante al año. Asimismo, el uso de la bicicleta ha aumentado un 30 % en comparación con 2019, aunque Sarobe ha advertido sobre una paradoja: «El uso del transporte público ha crecido, pero también hemos visto un incremento en el número de coches matriculados».
En el análisis energético, el consumo de electricidad sigue en descenso, gracias a la mejora en la eficiencia de los edificios y electrodomésticos, mientras que el consumo de gas se mantiene estable, con ligeros aumentos relacionados con las condiciones climáticas. La rehabilitación energética de edificios antiguos es un reto significativo, ya que muchos fueron construidos sin los estándares de eficiencia necesarios en la actualidad, como ha subrayado Sarobe.
El informe también revela una mejora en la calidad del aire, con descensos en los niveles de contaminantes, aunque el ruido urbano sigue afectando a aproximadamente el 31 % de la población. «Este problema ha estado oculto durante años, pero sabemos que el ruido impacta directamente en nuestra salud y calidad de vida», ha explicado.
Respecto al cambio climático, las emisiones de gases de efecto invernadero han alcanzado en 2023 su nivel más bajo desde 2007, con un descenso del 47 %. Sin embargo, la movilidad continúa siendo la principal fuente de emisión de estos gases. Según Sarobe, la implicación de la ciudadanía es fundamental: «El objetivo del informe es informar; con estos datos, tanto las personas como las instituciones deben reflexionar y actuar para avanzar hacia una ciudad en la que podamos vivir mejor».





























































































