La Fundación Cristina Enea, a través de su Observatorio de Sostenibilidad y Clima, ha presentado el ‘Informe Anual de Sostenibilidad y Clima’ correspondiente al año 2024. Este documento analiza detalladamente el metabolismo urbano de San Sebastián en términos de sostenibilidad, con un enfoque en la lucha y adaptación al cambio climático. Se encuentra vinculado a los ámbitos de actuación establecidos en el Plan de Lucha contra el Cambio Climático de San Sebastián, conocido como DSS Klima 2050. Uno de los hallazgos más relevantes es que entre 2007 y 2023, las emisiones de gases de efecto invernadero en la ciudad se redujeron un 47%.
Este informe, según indica Leire Sarobe, responsable del Observatorio, es la última actualización de una serie de análisis que comenzaron con el primer estudio publicado en 2008. El documento proporciona información valiosa sobre diversos aspectos medioambientales, tales como movilidad, consumo energético, generación de residuos, niveles de ruido y calidad del agua.
En lo que respecta a las emisiones de efecto invernadero, el informe revela que en 2023 estos gases alcanzaron el menor nivel desde el año de referencia 2007, con un descenso del 47%. Esta tendencia de disminución ha sido evidente desde 2019, y se vio acentuada por factores relacionados con la pandemia, que incluyeron una reducción de los desplazamientos y cambios en el consumo energético. En 2023, las emisiones también disminuyeron en comparación con 2022, gracias a un mayor uso de energías renovables en la generación de electricidad a nivel estatal y a un menor consumo en el sector doméstico y servicios.
La movilidad sigue siendo el principal responsable de las emisiones en San Sebastián, representando el 42% del total. El uso de vehículos privados es el mayor foco emisor, con una media de 4,27 toneladas de CO2 equivalente por persona. En cuanto a la movilidad diaria, el informe destaca que el 45,6% de los desplazamientos internos se realizan a pie, aunque esta cifra ha ido en descenso desde 2011. El uso de la bicicleta, por su parte, se sitúa en un 4,4%.
El transporte público también muestra cifras significativas, con más de 37 millones de viajes realizados en 2024 mediante Dbus, Lurraldebus, EuskoTren y Renfe. Esta cifra equivale a 197 viajes anuales por habitante, un aumento respecto a los 179 de 2019. A pesar de que los desplazamientos en automóvil continúan por encima del 25%, se ha evidenciado una ligera disminución en su uso.
Desde la perspectiva del uso de la bicicleta, se ha producido un notable aumento tras la pandemia, con una media diaria de 28.117 desplazamientos. Aunque esto representa un incremento del 30% en comparación con 2019, se ha observado un ligero descenso del 3% respecto a 2023. Esto ha llevado a la asociación de ciclistas urbanos Kalapie a expresar su preocupación por la estancación del uso de la bicicleta en la ciudad, afirmando que «los datos no son suficientemente buenos» en el contexto de emergencia climática actual.
En términos de calidad del agua, el informe destaca que el 100% de las analíticas realizadas son satisfactorias, mostrando también una mejoría en la calidad del agua del Urumea, especialmente en su desembocadura. Sin embargo, en la zona media del río, los análisis indican que persisten descensos en los índices de calidad.
El índice de motorización ha incrementado, alcanzando la cifra más alta desde 2007, con 609 vehículos por cada 1.000 habitantes. Aunque un 79,7% de estos vehículos tiene algún distintivo ambiental, solo un 5,9% entra en la categoría de mayor eficiencia energética. Además, se ha registrado un ligero descenso en el consumo eléctrico, que se situó en 3.282 kWh por habitante, mientras que el consumo de gas ha aumentado ligeramente.
Por otro lado, el nivel de ruido sigue siendo una preocupación, con un 31% de la población expuesta a niveles superiores a los parámetros establecidos por la legislación. Se están implementando medidas en el Plan municipal de mejora del Medio Ambiente Sonoro para abordar este problema, centrándose en la reducción de la intensidad del tráfico urbano.
Este último informe de sostenibilidad pone de manifiesto los avances y los desafíos que enfrenta San Sebastián en su camino hacia una mayor sostenibilidad y adaptación al cambio climático. La combinación de datos positivos y áreas en necesidad de mejora sugiere que la ciudad está en un proceso continuo de transformación en su enfoque ambiental.





























































































