Las emisiones de gases de efecto invernadero en Donostia han alcanzado en 2023 el nivel más bajo de los últimos años, con un promedio de 4,27 toneladas de CO2 por persona. Este descenso es significativo, ya que el 42% de estas emisiones provienen del transporte, siendo el uso del vehículo privado el principal responsable.
Estas son algunas de las conclusiones del Informe Anual de Sostenibilidad y Clima 2024, presentado recientemente por la Fundación Cristina Enea. Este informe examina diversos indicadores, entre ellos el consumo eléctrico, que ha disminuido un 4%, mientras que el consumo de gas ha incrementado en un 0,8%. El uso del agua, por su parte, ha seguido una tendencia ascendente, alcanzando los 209 litros diarios por persona.
A pesar de que el informe se actualiza anualmente, los datos sobre la calidad del aire y las emisiones contaminantes reflejan el ejercicio anterior. Desde que se inició este análisis en 2007, se ha documentado una disminución del 47% en las emisiones en Donostia, con una tendencia a la baja que se ha acentuado desde 2019.
En términos más concretos, las cifras de 2023 muestran 4,7 toneladas de CO2 por persona y 2,68 toneladas si se excluye la industria. En comparación con las emisiones totales de gases de efecto invernadero en Euskadi, que son de 7,33 toneladas por persona, Donostia presenta cifras considerablemente más bajas. Las reducciones respecto a 2022 son de 0,19 y 0,27 toneladas, evidenciando una disminución del 47% desde 2019 o del 66,5% si se consideran solo las emisiones no industriales.
El informe también aborda la calidad del aire urbano, que se mide en seis estaciones a lo largo de la ciudad. En 2023, se observó una reducción de los niveles de NO2 (dióxido de nitrógeno) y de micropartículas PM10 y PM2,5 en todas las estaciones, salvo en Ategorrieta, donde se mantuvieron estables.
En cuanto a los consumos energéticos, el estudio revela una disminución del 4% en el consumo eléctrico, con un promedio de 3.282 kWh por habitante, mientras que el consumo de gas ha aumentado ligeramente hasta alcanzar 2.944 kWh por persona. La energía generada a partir de fuentes renovables también ha visto un crecimiento, impulsado por la incorporación de la incineradora de Zubieta, alcanzando en 2024 un total de casi 69 millones de KWh, lo cual equivale a 363 kWh por habitante.
Respecto al consumo de agua, se mantiene un crecimiento constante desde 2013, ascendiendo a 209 litros diarios por habitante, superando en tres litros los datos del año anterior. Además, la generación de residuos ha aumentado un 1,6%, situándose en 422 kilos anuales por ciudadano, con una tasa de recogida selectiva que ha alcanzado el 42,46%.
La calidad del agua de abastecimiento en Donostia continúa siendo óptima, con resultados satisfactorios en todas las analíticas. El estado del río Urumea presenta una mejora en las zonas cercanas a la desembocadura, aunque se observa un descenso en la calidad en el tramo medio, que va desde Loiola hasta el centro de la ciudad.
En lo que respecta al uso del suelo, el informe indica que el 43,4% del término municipal está artificializado, mientras que la red viaria representa el 28,2% y las zonas verdes constituyen el 20,3% de la superficie urbanizada, equivalente a 21,2 m² por habitante. En términos de movilidad, casi el 46% de los desplazamientos internos se realizan a pie, el 4,4% en bicicleta, alrededor del 16% en autobús, el 2,7% en tren, más del 25% en automóvil y el 4,3% en moto.
La información proporcionada por la Fundación Cristina Enea subraya la importancia de las políticas de sostenibilidad y el compromiso de Donostia con la reducción de emisiones, destacando la necesidad de continuar trabajando en pro de un entorno más limpio y saludable. Este informe no solo refleja el estado actual de la ciudad, sino que también sirve como base para futuras estrategias ambientales que busquen mejorar la calidad de vida de sus habitantes.





























































































