Recientemente tuvo lugar en el Teatro Victoria Eugenia de Donostia la Gala del Instituto del Pintxo, un evento que celebró la rica tradición de esta especialidad gastronómica. La jornada, respaldada por diversas instituciones del territorio, destacó no solo la calidad de los pintxos presentados, sino también el servicio y la atención ofrecidos, así como una cuidada selección de vinos.
El propósito de la gala fue ambicioso: buscar el reconocimiento del pintxo donostiarra como Patrimonio Cultural Inmaterial a nivel global. La mañana comenzó con la inauguración del evento y una presentación que conectó el pintxo con su rica historia popular.
La ponencia inaugural de Miguel Sanz, director de Turespaña, fue un momento destacado de la jornada. Sanz argumentó que la gastronomía, y en particular la cultura del pintxo, actúa como una palanca esencial para el desarrollo turístico y la proyección internacional de España. Resaltó que estas expresiones culturales son fundamentales, ya que se convierten en identidad y experiencia para quienes las disfrutan.
A lo largo del evento se desarrollaron distintas mesas redondas y debates. La primera de ellas fue moderada por Jesús Santamaría e incluyó a conocidos representantes del sector, como Patxi Bergara (Bar Bergara), Diego Postigo (Muxumartín) y Nagore Vallés (Bar Vallés). Este panel se enfocó en el pasado, presente y futuro del pintxo, reflexionando sobre su relación con el cliente y sus características que lo mantienen vivo y dinámico en la cultura local.
La segunda mesa, moderada por Iñaki Gaztelumendi, se centró en el pintxo como patrimonio cultural inmaterial. Contó con la participación de Xavier Medina (Cátedra UNESCO de Alimentación, Cultura y Desarrollo) y Jorge Guitián (historiador y divulgador gastronómico). Los ponentes discutieron la importancia de valorar y documentar el pintxo, subrayando que «solo se protege aquello que se valora, y solo se valora aquello que se conoce». Este diálogo destacó la necesidad de comprender profundamente el pintxo antes de avanzar en su reconocimiento oficial.
La última mesa de debate fue guiada por David Mora y abordó el pintxo desde una perspectiva económica y social. Participaron Isabel Aguirrezabala (San Sebastián Turismo), Daniel Solana (Basquetour), Íñigo Olaizola (Fomento de San Sebastián) y Libe Otegui (Diputación Foral de Gipuzkoa). Durante esta charla se analizó el impacto del pintxo en la economía local, su efecto arrastre sobre otros sectores, así como el delicado equilibrio entre el atractivo turístico y la vida cotidiana de la ciudad.
En este contexto, Isabel Aguirrezabala hizo hincapié en que el pintxo mantiene su fuerza cuando se presenta como un hábito accesible y reconocible para los habitantes de Donostia. Defendió la necesidad de gestionar adecuadamente los flujos turísticos y cuidar el ecosistema de bares, de manera que la experiencia del visitante no diluya el carácter local que sustenta esta tradición gastronómica.
La Gala del Instituto del Pintxo no solo celebró la riqueza de esta tradición, sino que también sentó las bases para un futuro en el que se busca un reconocimiento universal del pintxo como parte integral de la cultura del País Vasco. Este evento pone de manifiesto el valor del pintxo, no solo como una delicia culinaria, sino también como un símbolo de identidad y cohesión social que merece ser preservado y promovido.





























































































