La mañana fue lluviosa y por la tarde llegó la tregua, lo que provocó que muchos visitantes decidieran esperar a que escampase para disfrutar de la Parte Vieja y el área alrededor de la Plaza Gipuzkoa. A pesar de las inclemencias del tiempo, Donostia Festak realizó un balance positivo de la festividad. Según el feedback recibido de múltiples puestos de txistorra, la sensación general es mejor de la que cabía esperar.
Sin embargo, los efectos de la lluvia se dejaron sentir, provocando que “el consumo fue inferior al de otras ediciones” donde las condiciones climáticas fueron más favorables. Por la tarde, la situación mejoró, y “la venta de txistorra y del resto de productos de la feria se reactivó de manera notable”, ofreciendo un respiro a los comerciantes.
En lo que respecta a la programación, la mayoría de las actividades programadas por Donostia Festak pudieron llevarse a cabo, aunque algunos eventos se vieron limitados por el clima. Por ejemplo, los juegos infantiles de la Plaza Zuloaga solo se desarrollaron hasta el mediodía debido a la fuerte ráfaga de viento del norte. Aun así, el taller “Pinta la cerda Poxpolin y guárdala en su corral” se realizó sin contratiempos.
Una de las actividades que sufrió cambios fue la competición de pelota a mano femenina, que tuvo que trasladarse al frontón de El Antiguo por las condiciones climáticas adversas. Este cambio resalta la adaptabilidad de los organizadores ante situaciones imprevistas, asegurando que los eventos continúen a pesar de las dificultades.
A lo largo de la jornada, se utilizaron 27.000 vasos reutilizables, de los 45.000 que se habían puesto a disposición del público. Este esfuerzo por reducir el uso de plásticos es un paso significativo hacia una mayor sostenibilidad en eventos de este tipo.
Además, se recogieron 1.550 litros de aceite utilizado en las sartenes y freidoras donde se preparó la popular txistorra. Este tipo de iniciativas son un claro indicativo de la creciente conciencia ambiental en la organización de eventos festivos en Gipuzkoa.
En resumen, aunque la lluvia condicionó algunos aspectos de la festividad, el optimismo en torno a la respuesta del público y las ventas reactivadas por la tarde son signos positivos para futuras ediciones. La capacidad de adaptación de los organizadores y el interés mostrado por los asistentes pone de manifiesto el valor de estas celebraciones para la cultura y economía local.





























































































