La Ertzaintza y la Guardia Municipal de Donostia han puesto en marcha una investigación conjunta tras la posible detección de un caso de tráfico ilegal de personas en la ciudad. Los acontecimientos comenzaron en la madrugada del pasado martes, cuando una patrulla municipal observó una furgoneta con matrícula francesa que circulaba en sentido contrario. A pesar de que se le dio el alto, el vehículo hizo caso omiso y emprendió la fuga por varias calles de la capital guipuzcoana, siendo finalmente detenido en la variante GI-20, cerca de Aiete.
Al revisar el interior de la furgoneta, los agentes encontraron a varias personas de origen asiático que no poseían documentos de identidad. Durante la interceptación, algunos de los ocupantes intentaron escapar a pie, aunque fueron localizados poco después por la Ertzaintza al intentar abandonar la zona. De acuerdo con las primeras investigaciones, las víctimas habían realizado pagos para ser trasladadas a España, siguiendo estrictas instrucciones de seguridad impuestas por la red, que incluían no llevar documentos de identidad y utilizar teléfonos móviles nuevos sin contactos registrados para no dejar rastro.
Para atender la situación, fue necesario contar con la colaboración del Servicio Municipal de Urgencia Social (SMUS), que se encargó de trasladar a una de las familias con un menor a un centro de acogida local. Las fuerzas de seguridad han destacado la importancia de la colaboración entre ambos cuerpos policiales para desarticular este posible transporte ilegal y han comenzado las diligencias pertinentes. La investigación sigue abierta con el objetivo de identificar a los responsables de la red y determinar tanto el origen como el destino final de las personas interceptadas.
Este suceso pone de relieve uno de los retos actuales que enfrenta la sociedad, relacionado con el tráfico de seres humanos, que sigue siendo un problema alarmante en diversas partes del mundo. La coordinación entre las diferentes fuerzas de seguridad es clave para combatir este tipo de delitos, que no solo afectan a las víctimas, sino que también suponen un desafío para la seguridad pública. La colaboración entre la Ertzaintza y la Guardia Municipal de Donostia es un paso importante en la lucha contra este fenómeno, que requiere de recursos y estrategias integrales para su erradicación.































































































