Este sábado, las festividades de carnaval en Donostia comenzaron con una atmósfera alegre y festiva, a pesar de la presencia de viento. Aunque se anticipaba lluvia, el clima se mantuvo a favor de los donostiarras durante el evento conocido como las ‘mañanitas’ carnavaleras. La diosa Momo, figura central de la celebración, asumió su papel al recibir el bastón de mando del alcalde, Jon Insausti, en una ceremonia marcada por el ingenio y el buen humor.
El alcalde, quien se encuentra en su primer año de mandato, aprovechó la ocasión para hacer un llamamiento a los ciudadanos: “Decreto que todos los primeros y segundos fines de semana de mes haya caldereros y Carnavales, respectivamente. Y, como no, todos los días 20: ¡el Día de San Sebastián!” Estas declaraciones fueron recibidas con entusiasmo por los asistentes, quienes se habían congregado en el Ayuntamiento, en lugar de la tradicional Plaza de la Constitución, para presenciar el traspaso de poderes.
En este ambiente festivo, la diosa Momo, ahora acompañada de un séquito en el Hotel María Cristina, recibió la visita de sus seguidores, quienes desafiaron el sirimiri con música y disfraces. A pesar de las condiciones climáticas, el tuk tuk de la diosa no se adentró en la Parte Vieja, limitándose a recorrer el Boulevard, donde atrajo a numerosos participantes de todas las edades.
La entrega del bastón fue un momento destacado, ya que Jon Insausti instó a los donostiarras a transformar su ciudad en una gran pista de baile. “Por el clima estamos en el salón de plenos. Pero como sabéis, este edificio se construyó para ser un casino, y esta sala iba a ser la pista principal de baile”, recordó el alcalde, quien también celebró su reciente logro de cien días en el cargo.
En un tono humorístico, Momo presentó una serie de medidas que sorprendieron y divirtieron al público. Entre ellas, sugirió cambios imprevistos en el sentido de las calles, la imposición de radares para sancionar a los despistados, y la expropiación de ciertos pisos que no sean de primera residencia. Además, propuso cobrar un euro a los turistas por tomar fotografías de La Concha y la creación de un parque de atracciones, Pintxobentura, donde la atracción estrella sería un puesto de tartas de queso.
Sin embargo, la medida más celebrada fue la que instaba al alcalde a usar un casco de minero para evitar accidentes, lo que provocó risas en el público. La jornada culminará con la espera del desfile de Carnaval, donde se espera que la diosa Momo repita su milagro de mantener a raya la lluvia.
La celebración del carnaval en Donostia no solo representa una tradición cultural, sino que también refleja el espíritu comunitario de la ciudad, donde la alegría y la creatividad se entrelazan en un evento que congrega a personas de todas las edades. Las propuestas y el humor de Momo, como nueva alcaldesa, ofrecen una mirada fresca y divertida a los retos que enfrenta la ciudad, destacando la importancia de la participación ciudadana en la vida local.

























































































