La suerte ha sonreído nuevamente a los residentes de San Sebastián, con el reciente sorteo de la Bonoloto celebrado el pasado martes. Un jugador ha logrado hacerse con un premio de segunda categoría, que consiste en cinco aciertos más el número complementario, lo que le ha permitido obtener un total de 79.507 euros. Este afortunado selló dos boletos ganadores en la administración Arroyo, ubicada en la calle Urbieta, 5, un lugar emblemático en la ciudad.
Pedro Arroyo, propietario de esta administración, expresó su alegría al repartir este premio, afirmando que «estamos muy contentos de repartir este premio y es la alegría del día. Además, estamos en racha». Este establecimiento, que ha mantenido la tradición familiar desde su apertura en 1892, también fue responsable de la venta de un décimo del primer premio en el sorteo de El Niño celebrado el pasado 6 de enero, el cual benefició a los agraciados con 200.000 euros por décimo.
En el sorteo de la Bonoloto del pasado 17 de febrero, se registraron tres boletos acertantes de primera categoría y otros dos de segunda. Entre los boletos ganadores, se encuentra uno vendido en la localidad valenciana de Torrent y otro en Donostia. La combinación ganadora fue la siguiente: 11, 15, 17, 18, 22 y 23, con el número complementario 34 y el reintegro 9.
Donostia parece estar viviendo un buen momento en cuanto a la suerte se refiere. Hace menos de una semana, otro jugador de Bonoloto se llevó un premio de 45.601 euros tras sellar su boleto en un estanco del barrio de Loiola, ubicado en la calle Sierra de Aralar, 34. «Este premio ha sido una sorpresa total. Estamos felices. Todavía no ha aparecido el agraciado, pero será alguien del barrio porque el 90% de nuestra clientela vive en Loiola», comentó Itziar Irazu, la propietaria del establecimiento.
Estos acontecimientos resaltan la importancia de la Bonoloto en la vida cotidiana de los donostiarras, quienes ven en estos sorteos una oportunidad no solo para mejorar su situación económica, sino también para vivir momentos de alegría y esperanza. Con una tradición de premios que se remonta a más de un siglo, la administración Arroyo se ha consolidado como un pilar en la comunidad, mostrando que la suerte puede cambiar la vida de las personas de maneras inesperadas.
El continuar de estas buenas rachas podría reforzar el interés por participar en futuros sorteos, lo que también tiene un impacto positivo en la economía local. De cara al futuro, el Gobierno Vasco y los responsables de Loterías y Apuestas del Estado pueden observar este fenómeno con atención, ya que la alegría generada por estos premios no solo afecta a los ganadores, sino que también impulsa la actividad comercial en la región.































































































