Este domingo, Donostia fue el escenario de una masiva manifestación protagonizada por trabajadoras de residencias y centros de día. El evento congregó a un gran número de asistentes que exigieron mejoras en sus condiciones laborales y un reconocimiento adecuado de su labor. La protesta es parte de un movimiento más amplio que busca visibilizar la importancia del trabajo en el sector de la atención a personas mayores y dependientes.
El evento, que comenzó a las 12:00 horas, se desarrolló en un ambiente de unidad y reivindicación. Las manifestantes portaron pancartas que reivindicaban salarios justos y una mayor inversión en el sector, que ha sido históricamente infrafinanciado. La consejera María Ubarretxena, responsable del Gobierno Vasco, ha sido objeto de críticas por la falta de acciones concretas para abordar las demandas del sector.
Las trabajadoras de estos centros afirman que su labor es fundamental para el bienestar de muchas personas, especialmente en un contexto donde la población envejece rápidamente. Sin embargo, se sienten insuficientemente valoradas, tanto en términos salariales como en la posibilidad de acceder a formación continua. Durante la manifestación, denunciaron que el presupuesto destinado a este sector no refleja la importancia del mismo, subrayando la necesidad de una inversión que ascienda a 12 millones de euros para mejorar las instalaciones y condiciones laborales.
El apoyo de la comunidad fue palpable, con numerosas organizaciones sociales y políticas uniéndose a la causa. La movilización es un reflejo del creciente descontento en el ámbito laboral, donde muchas trabajadoras se sienten explotadas y olvidadas. Este tipo de movilizaciones no solo tienen repercusiones en la mejora de las condiciones laborales, sino que también buscan generar un cambio en la percepción social sobre el trabajo en cuidados.
La manifestación de este domingo no es un caso aislado. En los últimos meses, diversas movilizaciones han tenido lugar en toda España para exigir mejores condiciones en el sector. En Gipuzkoa, la situación es particularmente crítica, con un incremento en la demanda de servicios de atención, pero sin el correspondiente aumento en los recursos económicos destinados a ello.
El Gobierno Vasco, a través de sus responsables, ha ido presentando algunas propuestas, aunque muchas trabajadoras consideran que son insuficientes. La consejera Ubarretxena ha manifestado su compromiso por buscar soluciones, pero las críticas persisten en cuanto a la falta de acciones concretas y efectivas.
A medida que la situación avanza, se espera que las autoridades locales se reúnan con las representantes de las trabajadoras para discutir las exigencias planteadas. La presión social y política podría resultar determinante en la consecución de un acuerdo que beneficie a este colectivo. Las trabajadoras de residencias y centros de día han dejado claro que están dispuestas a seguir luchando hasta obtener el reconocimiento y las mejoras que merecen.


























































































