La ikastola Ekintza, ubicada en Donostia, ha tomado la decisión de suspender un curso de educación afectivo-sexual que se impartía a los alumnos de sexto de Primaria y a los estudiantes de primero y tercero de Secundaria. Esta medida se anunció tras considerar que el contenido ofrecido por la asociación ‘Samurrak Aniztasuna’ resultaba «inadecuado», según declaraciones de la dirección del centro. La colaboración entre la ikastola y esta entidad, especializada en sexología, se había mantenido durante varios años.
El cambio en el enfoque del taller fue uno de los factores determinantes para la suspensión. Según las quejas recibidas por parte de varias familias, el curso incluía un lenguaje y contenido que no eran apropiados para la edad de los alumnos, incluyendo «vídeos para mayores de edad». En particular, los padres manifestaron su preocupación por la exhibición de fragmentos de la serie ‘Big Mouth’, que Netflix clasifica como no recomendada para menores de 18 años. Esta serie, centrada en las experiencias de la adolescencia, utiliza un lenguaje explícito y aborda temas desde una perspectiva adulta.
La dirección del centro educativo explicó que conocían el trabajo de la asociación y que habían colaborado con ella en diversas ocasiones. Sin embargo, el educador que impartió el taller este año era nuevo y, según afirmaron, no alineó los mensajes con los valores de la ikastola. Por ello, decidieron expresar su desacuerdo y solicitar que no volviera.
En respuesta a esta situación, la ikastola contactó con el Ayuntamiento de Donostia, dado que ‘Samurrak Aniztasuna’ recibe subvenciones para llevar a cabo estos talleres en los centros educativos. Según el consistorio, la asociación cumple con todos los requisitos legales necesarios y las evaluaciones finales que recibe anualmente son «bastante buenas». Esta es la primera queja formal que se registra respecto a esta entidad.
En relación con la implementación de estos talleres, se señala que las entidades colaboradoras deben compartir con los centros los objetivos y contenidos del curso, lo cual es un procedimiento aceptado y conocido por ambas partes. La dirección de la ikastola ha indicado que se han tomado medidas para evitar que situaciones similares ocurran en el futuro, como la inclusión de un tutor durante el desarrollo de los talleres o incluso la posibilidad de no continuar trabajando con la asociación en cuestión.
Desde la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), se han mostrado preocupados por los acontecimientos. Oier Peñagarikano, presidente de la AMPA, mencionó que la reunión con la dirección del centro fue importante, ya que se trataba de un «tema muy delicado y de un caso grave». Después de escuchar la versión de la ikastola y la decisión de cortar el taller, expresaron su satisfacción con la respuesta y las medidas adoptadas para asegurar un ambiente educativo adecuado.
Este incidente pone de relieve la importancia de asegurar que los contenidos educativos sean apropiados para la edad de los estudiantes y respeten los valores de la comunidad educativa. En un contexto donde la educación afectivo-sexual se considera esencial para la formación integral de los jóvenes, es fundamental que los programas se adapten a las expectativas de las familias y a las normativas vigentes.
La suspensión del curso también abre un debate sobre la calidad y el enfoque de los talleres de educación afectivo-sexual en Gipuzkoa y su adecuación a las necesidades de los jóvenes. La ikastola Ekintza, al tomar esta decisión, busca garantizar que sus alumnos reciban una formación que no solo cumpla con los estándares educativos, sino que también respete las sensibilidades de las familias y la comunidad escolar.





























































































