Una historia cargada de emoción ha culminado con un final feliz en la vida del loro yaco conocido como Gorri. Este ave desapareció hace una semana en Donostia, pero ha sido hallada a más de 150 kilómetros, en un pequeño pueblo de La Rioja, cerca de Logroño.
La aventura comenzó el pasado domingo, cuando su dueño, Rafael García, se vio en la necesidad de iniciar una búsqueda urgente. Para incentivar la localización de su mascota, ofreció una recompensa de 1.000 euros, preocupado por la posibilidad de que alguien lo hubiera capturado con la intención de venderlo. Sin embargo, la realidad fue distinta a lo que temía.
Un residente de Agoncillo se encontró con el loro y, al verlo en una zona peligrosa, decidió rescatarlo para evitar que pudiera ser atropellado. Según la información divulgada por El Diario Vasco, este vecino había intentado notificar a la Policía Municipal, pero al no obtener respuesta, optó por llevar al ave a su hogar para protegerlo.
Durante la semana, Gorri fue atendido con esmero. Su dueño no podía creer su buena fortuna al reencontrarse con él, ya que el ave se encontraba en buen estado, limpio y alimentado con frutas, incluso con las uñas cuidadas. «Ha estado mejor que en casa», bromeó Rafael en una conversación con El Diario Vasco.
El regreso de Gorri fue posible gracias a la difusión de su historia a través de los medios de comunicación. El vecino de La Rioja, al enterarse del caso por la televisión, se puso en contacto con Rafael para devolverle su mascota. Este fin de semana, Rafael viajó a La Rioja para recoger a su querido loro.
A pesar de haber ofrecido una recompensa, el hombre que encontró al loro decidió rechazar el dinero, un gesto que conmovió profundamente a Rafael. El propietario del loro se sintió «como si le hubiera tocado la lotería» tras la reunión con su mascota.
Ahora que Gorri ha vuelto a su hogar tras su vigesimosexta escapada, Rafael está decidido a implementar medidas para prevenir futuras desapariciones. Está considerando la posibilidad de instalar un sistema de localización que le permita mantener un control constante sobre el ave.
Esta historia, que comenzó con incertidumbre y preocupación, termina con un profundo sentido de alivio y gratitud, marcando un capítulo significativo en la vida de Rafael y su loro, recordando la importancia de la solidaridad en la comunidad.




























































































