Un grupo de exalumnos del colegio La Salle de Donostia ha llevado a cabo una concentración para apoyar a las víctimas del poeta y religioso Patxi Ezkiaga, quien ha sido acusado de agresiones sexuales a alumnas menores de edad durante su tiempo en el centro educativo.
La manifestación, que tuvo lugar el pasado sábado, se celebró bajo el lema «Estamos con las víctimas y La Salle?». En este evento, se contó con la presencia de varias de las víctimas de Ezkiaga, así como de sus familias, exalumnos y representantes de organizaciones que luchan contra las agresiones sexuales, como ANIR (Asociación Nacional Infancia Robada).
Al finalizar la concentración, Ana Rubio, antigua estudiante del colegio, fue la encargada de leer un comunicado en el que se expresaba un «apoyo sin fisuras» hacia las víctimas. Además, denunciaron «con firmeza los abusos que sufrieron por parte de quienes debían protegerles cuando eran menores, así como el entorno que facilitó estos abusos durante casi 30 años».
En la declaración, los exalumnos critican «la actitud que La Salle de San Sebastián ha mantenido hacia las víctimas» y acusan al centro educativo de haber «cerrado de par en par la puerta a una reparación colectiva sincera». Este comportamiento ha sido calificado como «totalmente decepcionante y lamentable» por los exalumnos.
Asimismo, en su mensaje, reclaman al colegio que «cambie de actitud» y que asuma las demandas presentadas por las víctimas a través del Ararteko. También piden que comience un proceso hacia una reparación colectiva auténtica.
En el acto, el representante de ANIR, Ciro Molina, tomó la palabra para mostrar su apoyo a las víctimas y subrayó la necesidad de que «la Iglesia se someta al Estado de derecho y envíe a la Justicia ordinaria todos los casos de pederastia, porque esa es la única manera de salvaguardar los derechos de las víctimas».
Las acusaciones contra Patxi Ezkiaga, que salieron a la luz hace dos años, llevaron a que instituciones como el Ayuntamiento de Legorreta revocaran su título de hijo predilecto y retiraran una escultura en su honor. Este caso ha creado un gran revuelo en la comunidad, poniendo de manifiesto la importancia de abordar el tema de los abusos en entornos educativos.
La situación ha despertado un debate en la sociedad sobre la responsabilidad de las instituciones educativas en la protección de sus alumnos, así como sobre la necesidad de garantizar que las víctimas reciban la justicia y el apoyo que merecen. A medida que se avanza en la visibilización de estos abusos, se espera que más voces se sumen a la lucha por los derechos de las víctimas y que las instituciones tomen medidas significativas para prevenir futuros incidentes y ofrecer reparaciones adecuadas.





























































































