Miembros de Ernai, las juventudes de Sortu, han llevado a cabo una acción de protesta en una sociedad gastronómica donostiarra a la que consideran que actúa de manera machista. Durante la noche, colocaron una pancarta en la fachada del local y realizaron pintadas en las puertas, señalando que esta sociedad representa un «obstáculo» en la lucha por la igualdad.
En un video difundido a través de sus redes sociales, se puede ver a dos activistas encapuchados lanzando pintura roja sobre los accesos a la sociedad Aizepe y colgando un cartel en euskera que reza: «En el camino de la igualdad, Aizepe obstáculo. Nos tendréis enfrente.» Esta acción ha suscitado un debate en torno a la controversia y el activismo en defensa de los derechos de las mujeres.
Ernai ha emitido un comunicado en el que expresa su firme rechazo a cualquier tipo de asociación que mantenga actitudes machistas y excluyentes. La crítica se centra en que la sociedad Aizepe, situada en la Parte Vieja de Donostia, prohíbe la entrada a mujeres como socias y les impide acceder a la cocina, además de ser la única en la ciudad que no permite su participación en la tradicional tamborrada.
Este colectivo también ha denunciado que, recientemente, uno de los miembros de la sociedad fue expulsado por permitir que una mujer entrara en la cocina del local. En su comunicado, Ernai enfatiza que «las asociaciones que fomentan la discriminación contra las mujeres no tienen cabida en la Parte Vieja». Esta declaración pone de manifiesto la creciente tensión entre las demandas de igualdad y las tradiciones arraigadas en la sociedad vasca.
La reacción de la comunidad frente a este tipo de acciones ha generado un intenso debate sobre el papel de las sociedades gastronómicas en la cultura local y su evolución en el contexto actual. La sociedad Aizepe, como muchas otras, tiene una larga tradición en la localidad, pero se enfrenta a un escrutinio cada vez mayor en relación con sus normas de inclusión y participación.
Por otro lado, el activismo de Ernai refleja un cambio generacional en la forma en que se abordan y discuten temas de género en Euskadi. Este tipo de manifestaciones se consideran necesarias por parte de muchos jóvenes que buscan visibilizar la lucha por los derechos de las mujeres. Las acciones de Ernai invitan a la reflexión sobre cómo equilibrar la preservación de tradiciones con la necesidad urgente de promover la igualdad y el respeto dentro de todas las asociaciones sociales.
El debate que surge de estas acciones podría llevar a una reevaluación de las normas de funcionamiento de las sociedades gastronómicas en la región, así como a una mayor conciencia sobre la necesidad de incluir a las mujeres en todos los aspectos de la vida social y cultural. En un momento en el que la igualdad de género es un tema cada vez más relevante, el futuro de estas instituciones podría depender de su capacidad para adaptarse y evolucionar en un contexto que demanda cambios significativos.
Así, el conflicto entre las tradiciones y la modernidad se hace más evidente, y las voces que exigen un cambio son cada vez más fuertes. El camino hacia la igualdad en Gipuzkoa y en toda la sociedad vasca continúa siendo un desafío, pero el activismo como el de Ernai está marcando el rumbo hacia un futuro más equitativo.
































































































