La empresa Ayesa regresará a Donostia tras el anuncio realizado por el lehendakari Imanol Pradales en el Parlamento Vasco. Este desarrollo se presenta como un hito significativo para Gipuzkoa, a la vez que pone fin a un prolongado conflicto relacionado con la participación de Kutxa Fundazioa en la compra de la tecnológica, que actualmente cuenta con el respaldo de BBK, Vital, Indar (Kutxabank) y el socio tecnológico Teknei. Sin embargo, la postura de Kutxa Fundazioa, que no se ha aclarado completamente, sigue generando interrogantes.
La denominada operación Ayesa, que se inició a finales de octubre, estaba bajo el control de un fondo de inversión y la familia Manzanares, quienes poseían el 70% y el 30% de la empresa, respectivamente. En este contexto, se supo que la Fundación BBK, junto con el Gobierno Vasco y el vehículo de inversión Indar de Kutxabank, competían con grandes fondos internacionales por hacerse con Ayesa, una compañía que ha crecido considerablemente desde su desvinculación del ámbito vasco en 2022. La oferta para la compra se estimó en alrededor de 500 millones de euros.
Durante noviembre, el proceso de negociación fue discreto, con escasa visibilidad pública y una notable incertidumbre en el ámbito económico de Gipuzkoa, especialmente por el silencio de Kutxa Fundazioa. No fue hasta diciembre, en un foro empresarial, que el consejero de Industria, Mikel Jauregi, instó a Kutxa Fundazioa a participar en la operación, aunque dejó sin resolver el asunto de la sede, actualmente ubicada en Sevilla.
El 22 de diciembre, el Patronato de Kutxa se reunió para discutir su posible entrada en Ayesa, pero la propuesta fue rechazada por nueve votos en contra y seis a favor. Este rechazo se justificó en un informe técnico que calificaba la compra como riesgosamente cara y cuestionaba la capacidad de Tenkei, el socio tecnológico propuesto, para gestionar la empresa. La situación generó un intenso debate político.
Al día siguiente, las críticas comenzaron a surgir con fuerza. El consejero Jauregi lamentó la decisión, mientras que el líder de los socialistas guipuzcoanos, José Ignacio Asensio, criticó la falta de liderazgo de Kutxa. A medida que la controversia crecía, el rechazo de Kutxa se convirtió en un tema candente en la política local, alimentando el cruce de acusaciones entre diferentes formaciones políticas.
El 31 de diciembre, justo antes de la llegada del nuevo año, el grupo que lidera la operación cerró la adquisición de Ayesa, formalizando un pacto de socios que se completará y pagará en marzo. Jauregi destacó la importancia estratégica de Ayesa, argumentando que el arraigo y el empleo justificaban la inversión, a pesar de las reticencias de Kutxa.
Al iniciar 2026, la tensión política continuaba. Tanto socialistas como EH Bildu criticaron la postura de Kutxa y de los jeltzales en el Ayuntamiento de San Sebastián y en la Diputación Foral de Gipuzkoa. Asensio reconoció públicamente las discrepancias en el seno del Gobierno foral, mientras que la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, abogó por que la sede de la tecnológica se quedara en el territorio.
Conforme avanzaba febrero, la controversia se intensificó. Mendoza expresó su desaprobación por el uso del asunto de Ayesa y Kutxa como herramienta política, pero la disputa se había enrarecido. En las Juntas Generales de Gipuzkoa, socialistas y EH Bildu continuaron presionando para que Kutxa reconsiderara su decisión. El 4 de febrero, Asensio lamentó la falta de liderazgo de Mendoza y del alcalde de Donostia, Jon Insausti.
El 5 de febrero, Mendoza respondió llamando desleal a Asensio, evidenciando las tensiones entre los socios del Gobierno. La situación se complicaba, especialmente en el contexto de otros temas, como la vivienda. Finalmente, el 15 de febrero, Aitor Esteban, del PNV, mencionó en una entrevista la posibilidad de una colaboración entre las fundaciones bancarias que forman Kutxabank, sugiriendo que podría haber información sobre Ayesa que Kutxa desconocía.
El 20 de febrero, el lehendakari anunció que, acorde a lo pactado por los socios, la sede de la nueva Ayesa IT regresará a Gipuzkoa, previsiblemente al Paseo Mikeletegi 3-5 de Donostia. Aunque la compraventa no se ha cerrado aún, la puerta queda abierta para que Kutxa se integre en el grupo de inversores que han logrado recuperar para Euskadi una firma tecnológica de relevancia.





























































































