A las diez de la mañana, en el edificio Korta, situado en el Campus de Ibaeta de la EHU, se llevó a cabo una interesante entrevista con Fernando Cossío, reconocido catedrático del Departamento de Química Orgánica I y director científico de la Fundación Vasca para la Ciencia, Ikerbasque. El motivo de la conversación fue el reciente lanzamiento del Informe de la Ciencia en Euskadi 2025, presentado la semana anterior. No obstante, la proximidad del supercomputador cuántico IBM Quantum System Two, el más avanzado de Europa, dio pie a una discusión más amplia sobre el estado actual de la ciencia y la tecnología en Euskadi.
La entrevista se transformó en una exploración de temas científicos fascinantes, un viaje por áreas que, a menudo, permanecen ocultas para aquellos ajenos al mundo académico. Al salir del edificio Korta, Cossío y su entrevistador se dirigieron hacia la sede de Ikerbasque en Donostia, donde se encuentra el mencionado supercomputador. Este equipo, que funciona a temperaturas extremadamente bajas de 273 grados bajo cero, es capaz de realizar cálculos complejos que, de otro modo, tomarían décadas con computadoras convencionales.
Cossío reveló que, actualmente, el IBM Quantum System Two tiene una capacidad de cálculo de 156 cúbits. Esta potencia permite abordar problemas que antes eran inalcanzables. El científico destacó la importancia de este avance para la investigación, señalando que «con este ordenador es cuestión de meses» resolver cálculos que, sin él, requerirían más de un siglo. Este salto tecnológico marca un avance significativo en la capacidad de los investigadores para desarrollar soluciones en campos como la medicina y la química.
Durante la visita, Cossío también tuvo la oportunidad de hablar con Javier Aizpurua, director científico del Basque Quantum, quien compartió la experiencia de utilizar el supercomputador. Aizpurua explicó que, desde su puesta en marcha, la capacidad de computación ha aumentado considerablemente, pasando de 10 a 20 «slots» disponibles para los grupos de investigación. Actualmente, alrededor de diez grupos están aprovechando esta tecnología de vanguardia para desarrollar proyectos innovadores.
Los tipos de proyectos que se llevan a cabo son diversos. Uno de los ejemplos menciona trabajos en química computacional, donde los investigadores modelizan estructuras químicas con el objetivo de diseñar fármacos. Según Cossío, «disponer de esta capacidad de cálculo puede suponer no abordar problemas o poderlos abordar». Ahora, los cientificos pueden trabajar con modelos mucho más precisos, lo que podría tener un impacto significativo en la lucha contra el cáncer, aunque Cossío advierte que esto no significa que se encontrará una cura inmediata.
El Gobierno Vasco ha desempeñado un papel crucial en la llegada del supercomputador a Donostia, viéndolo como una oportunidad disruptiva para el avance científico en la región. Aizpurua destacó que Euskadi tiene recursos económicos e infraestructuras adecuadas, así como una comunidad científica activa, lo que facilitó la instalación de esta tecnología en el territorio. «Aquí tenemos un entorno tecnológico-empresarial adecuado», afirmó, enfatizando que este tipo de iniciativas pueden florecer en Euskadi.
El avance en la infraestructura científica también se refleja en el creciente interés por parte de investigadores de todo el mundo que buscan colaborar con los proyectos que se desarrollan en Euskadi. Cossío mencionó que la calidad de los resultados obtenidos en la región es notablemente superior a lo que se podría prever en función de su tamaño. «Los resultados que ofrecemos son diez veces los que cabría esperar», concluyó. Esto resalta la importancia de seguir invirtiendo en ciencia y tecnología, no solo para fomentar la investigación, sino también para atraer talento y crear un ecosistema científico robusto.
La evolución del ámbito científico en Euskadi, impulsada por el supercomputador cuántico, pone de manifiesto un cambio radical en la forma de abordar los problemas complejos. Con la colaboración de instituciones como el Gobierno Vasco y Ikerbasque, se están estableciendo las bases para un futuro en el que la ciencia pueda ofrecer soluciones innovadoras a desafíos que antes parecían insuperables. El impacto de esta tecnología se sentirá a largo plazo, creando oportunidades para la investigación y el desarrollo que beneficiarán no solo a Euskadi, sino también al ámbito científico global.





























































































