Ayer, la consejera de Educación del Gobierno Vasco, Begoña Pedrosa, reveló algunos detalles sobre la posible fusión de colegios que afectará a la red pública en Gipuzkoa. Este proceso está motivado por el descenso continuo de la natalidad en Euskadi, que ha llevado a una notable reducción en el número de alumnos en las aulas. La viceconsejera de Políticas Educativas, Lucía Torrealday, también se pronunció sobre el tema, destacando que la integración de centros se prevé principalmente en Donostia, aunque aún no está claro si se implementará en el próximo curso escolar o en el siguiente, 2027/2028.
El Gobierno Vasco está actualmente trabajando en este proyecto para fusionar colegios con el objetivo de adaptarse a la problemática del descenso demográfico. Pedrosa indicó que esta situación ha llevado a una reducción de más de 13.000 estudiantes en Educación Infantil y Primaria desde 2020. En Bizkaia, se han planeado seis fusiones que afectarán a un total de 12 colegios en localidades como Bilbao, Basauri, Getxo y Leioa, lo que implica la desaparición de seis centros. Esta medida ha sido descrita por los sindicatos como un «cierre encubierto» de colegios, aunque el Gobierno lo justifica como una manera de evitar la segregación escolar.
La reducción de la matrícula ha sido especialmente evidente entre 2023 y 2024 en Gipuzkoa, donde se fusionaron tres colegios de la red concertada en Donostia, que resultaron en la creación del nuevo centro educativo Elaienea. Durante este periodo, también se registró el cierre del colegio Scientia Karmelo en el barrio de Amara, lo que ha generado preocupación entre las comunidades educativas.
En Bizkaia, los centros que se fusionarán incluyen el CEIP Ingeniero Orbegozo y el CEIP Gabriel Aresti, entre otros. En Basauri, el proceso de integración afectará al IPI Soloarte, mientras que en Getxo se fusionarán los CEIP Larrañazubi y CEIP San Ignacio. En Leioa, se llevarán a cabo fusiones entre el CEIP Lamiako y el CEIP Artaza Piñueta. El departamento de Educación sostiene que estos cambios están diseñados para ofrecer una escolarización más equilibrada y sostenible, atendiendo así a la diversidad del alumnado.
La estrategia de fusión se fundamenta en criterios pedagógicos, buscando mejorar la calidad educativa en un contexto de complejidad creciente. La mayoría de los centros afectados en Bizkaia reportan menos de 60 alumnos, lo que pone de relieve la necesidad de reestructuración. A medida que la matrícula viva aumenta, pasando de 2.500 niños en el curso 2020/2021 a 8.000 en 2024/2025, surgen nuevas necesidades que requieren una revisión del mapa escolar.
En declaraciones recientes, Pedrosa reafirmó la urgencia de tomar decisiones valientes ante la realidad sociodemográfica de Euskadi. Aún no se han concretado las fusiones en Gipuzkoa, pero la consejera ha enfatizado que cualquier proceso se llevará a cabo con el consenso y la colaboración de las comunidades educativas. Las discusiones con los directores de los centros guipuzcoanos comenzaron el pasado otoño, y se están realizando con el apoyo de especialistas en la materia.
La fusión de colegios es un tema que genera inquietud en el ámbito educativo, pero el Gobierno Vasco sostiene que es una medida necesaria para asegurar que todos los centros cuenten con recursos y proyectos sólidos, en un momento de desafíos demográficos y educativos. Queda por ver cómo se desarrollarán estos procesos en Gipuzkoa y qué impacto tendrán en la comunidad educativa en los próximos años.





























































































