La conexión ferroviaria entre Donostia y Baiona sigue avanzando en su fase de estudio, según lo informado por la consejera María Ubarretxena en respuesta a preguntas planteadas por el PP en el Parlamento Vasco. Este proyecto forma parte del compromiso 89 del programa del Gobierno Vasco para la legislatura 2024-2028, con una especial atención puesta en la demanda de viajeros y mercancías en la zona transfronteriza. La iniciativa, conocida como Transfermugi, se encuentra actualmente en fase de licitación.
Desde su aparición en 2012, Transfermuga ha defendido la necesidad de establecer una conexión ferroviaria entre Baiona y Donostia, aunque no fue hasta 2020 que se inició el proyecto Transfermuga-rrekin. Este programa se enfocó en realizar estudios de viabilidad para la construcción del ferrocarril entre las dos capitales. En 2022, se presentaron diversos análisis con el fin de evaluar todas las alternativas posibles para esta conexión.
El desarrollo del proyecto cuenta con el apoyo del programa POCTEFA de la Unión Europea, que ha proporcionado financiación. En total, el presupuesto del proyecto asciende a 1,45 millones de euros, de los cuales el 65% está cubierto por el programa europeo, con el objetivo de fomentar el desarrollo sostenible en las regiones fronterizas de España, Francia y Andorra.
Inicialmente, se preveía que la conexión ferroviaria estuviera operativa en 2028. Sin embargo, la consejera García Chueca ha indicado que el nuevo estudio al que se refiere se encuentra en fase de licitación y su preparación tomará alrededor de dos años. Para evaluar el interés de los ciudadanos, se está preparando un piloto que conectará Irún y Hendaya dentro de dos años. Actualmente, el Topo ya ofrece un trayecto que une Donostia con Hendaya en un tiempo aproximado de 35 a 40 minutos.
La consejera también ha destacado la complejidad del proyecto, que enfrenta desafíos tanto técnicos como administrativos y de gobernanza. El Gobierno Vasco subraya las dificultades que surgen al gestionar las diferencias en las infraestructuras y operaciones ferroviarias entre los dos países involucrados. Para establecer la conexión, es esencial la colaboración no solo de Euskadi y Euskal Trenbide Sarea (ETS), sino también de la Región Nouvelle-Aquitaine, que tiene competencias en los trenes regionales TER. Ambos gobiernos están trabajando en una hoja de ruta conjunta para avanzar en este enlace ferroviario.
Además de la conexión ferroviaria, García Chueca mencionó que el proyecto también contempla el uso de transporte público por carretera. Sin embargo, no se han proporcionado actualizaciones sobre esta modalidad. Antes de la pandemia, la empresa Pesa ofrecía un servicio diario que partía de Donostia, pasando por Irún y el aeropuerto de Biarritz, hasta llegar a Baiona.
A pesar del interés por esta conexión, la página web de Transfermuga presenta dificultades técnicas que complican la localización de opciones de transporte público. En la actualidad, las alternativas para desplazarse entre Baiona y Donostia provienen principalmente de empresas de autobuses privadas, como Alsa, FlixBus y BlaBlaCar. Los trayectos tienen una duración aproximada de una hora y cuarto y los precios oscilan entre 7 y 17 euros.
Con el avance de este proyecto, se espera que la conexión ferroviaria entre Anoeta y Baiona no solo mejore la movilidad de los ciudadanos, sino que también contribuya al desarrollo económico de la región. La planificación y ejecución de esta infraestructura facilitarán el intercambio de personas y mercancías, fortaleciendo así los lazos entre España y Francia en el contexto del transporte y la logística.




























































































