El Concierto de Año Nuevo es un evento que congrega a millones de personas en todo el mundo. Cada 1 de enero, antes de las 11:15 horas, numerosas emisoras de televisión y radio se preparan para transmitir desde la Sala Dorada de la Musikverein de Viena, donde la Filarmónica de Viena ofrece su famoso recital. En su edición de 2026, este evento contará con dos conexiones destacadas con Gipuzkoa.
Una de estas conexiones se remonta a hace 18 años, cuando la coreógrafa Lucía Lacarra hizo historia al convertirse en la primera guipuzcoana en bailar en el Concierto de Año Nuevo. Posteriormente, el vínculo entre Viena y Gipuzkoa se ha consolidado a través del narrador de RTVE, Martín Llade. Este donostiarra asumió la narración del evento en 2017, sucediendo al icónico José Luis Pérez de Arteaga. Desde entonces, Llade ha sido la voz que acompaña a este clásico, facilitando la comprensión del evento a su numerosa audiencia. En una entrevista, el periodista compartió que su carrera tomó impulso en 2007, tras completar sus estudios en Madrid, aunque siempre manteniendo una fuerte conexión con su ciudad natal, Donostia.
Para la segunda conexión del Concierto de Año Nuevo con Gipuzkoa, se debe destacar al maestro Yannick Nézet-Séguin, quien hará su debut como director de la Filarmónica de Viena en este evento. Nézet-Séguin, oriundo de Montreal y nacido en 1975, ya había trabajado con la orquesta como director invitado desde 2010. En esta ocasión, ha sido elegido para dirigir uno de los conciertos más vistos a nivel internacional.
La trayectoria de Nézet-Séguin ha sido notable. Su llegada a Europa se produjo a los 30 años, en 2004, con la Orquesta Nacional de Toulouse. Poco después, en 2005, tuvo su primera actuación en Donostia, a la que regresaría en varias ocasiones. En 2011, dirigió a la Orquesta de Cámara Europea y a la Filarmónica de Rotterdam, orquesta que lo catapultaría a la fama. Su conexión con el Kursaal de Donostia se fortaleció con actuaciones en 2014 y 2018. Desde 2018, ha ocupado importantes cargos, como director de la Filarmónica de Filadelfia y responsable de la Ópera Metropolitana de Nueva York.
Ambos artistas, Lacarra y Llade, representan la rica cultura guipuzcoana que se proyecta en el escenario internacional. La participación de Nézet-Séguin en el Concierto de Año Nuevo no solo resalta su carrera como uno de los grandes directores contemporáneos, sino que también pone en evidencia la influencia de Gipuzkoa en el mundo de la música clásica. Con estas conexiones, Gipuzkoa se reafirma como un punto de referencia cultural, ilustrando la importancia de su legado artístico y su proyección global.






























































































