Este año 2026 se conmemora el centenario de un evento destacado en la historia del automovilismo en Gipuzkoa, cuando Donostia fue designada como capital europea del motor. En julio de 1926, la ciudad albergó el Gran Premio de Europa de velocidad en el Circuito de Lasarte, inaugurado tres años antes. Esta carrera, que tuvo lugar en un contexto marcado por la presencia del rey Alfonso XIII y el dictador Miguel Primo de Rivera, atrajo a más de 100.000 personas de diferentes partes del mundo, a pesar de que la población de Donostia era de apenas 65.000 habitantes en ese momento.
El circuito no era un autódromo convencional, sino una ruta de 17 kilómetros y 315 metros que abarcaba varios puntos de la ciudad y sus alrededores, incluyendo Oria, Urnieta, Andoain y Hernani. Para preparar el evento, se llevaron a cabo obras en distintas secciones del recorrido. En esos años, Gipuzkoa se destacaba por su infraestructura comunicativa, con una alta proporción de líneas telefónicas por habitante, lo que facilitó la cobertura mediática del evento.
Durante la semana de la competición, los asistentes no solo pudieron disfrutar de las carreras de automóviles, sino también de espectáculos taurinos, fiestas y diversas actividades culturales. La llegada de 6.000 automóviles a la ciudad superó las cifras de matriculación de vehículos en la provincia hasta ese momento, lo que indica la magnitud de las festividades y la importancia del evento en la historia de la región.
El legado del Gran Premio de Europa perdura hasta nuestros días, convirtiéndose en un símbolo de la tradición del motor en Gipuzkoa. Este evento marcó el inicio de una nueva era para el automovilismo en la región, y el Circuito de Lasarte se consolidó como un referente para futuras competiciones. La combinación de turismo, cultura y motor atrajo la atención de miles de visitantes y dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de Donostia.
La Copa del Rey y otras competiciones de relevancia han seguido contribuyendo a la reputación de Gipuzkoa como un lugar clave en el ámbito del automovilismo. En la actualidad, la comunidad sigue rindiendo homenaje a su historia, recordando con orgullo la celebración de aquel primer gran premio que, a pesar de las dificultades de organización y la escasa participación local, logró reunir a un público entusiasta y diverso.
Con motivo de este centenario, se están preparando diversas actividades que buscan revivir la esencia de aquel evento histórico. La consejera María Ubarretxena ha señalado la importancia de recordar estos hitos que no solo reflejan el desarrollo del automovilismo, sino también la evolución cultural y social de Gipuzkoa a lo largo de los años. Este aniversario se presenta como una oportunidad para revitalizar el interés en eventos relacionados con el motor y, a su vez, fomentar el turismo en la región.
El legado del Gran Premio de Europa de velocidad no es solo un capítulo en la historia del automovilismo, sino también un testimonio de la capacidad de Gipuzkoa para acoger eventos de gran envergadura. Este 2026 invita a reflexionar sobre cómo estos momentos históricos han moldeado la identidad de la región y cómo pueden seguir influyendo en su futuro. Con las celebraciones planeadas, se espera que la comunidad se una para conmemorar un siglo de pasión por el motor, reafirmando a Donostia como un lugar emblemático en el mundo del automovilismo.




























































































