El alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha anunciado la implementación de un nuevo programa denominado ‘Aukerak’. Esta iniciativa busca abordar la creciente problemática de las personas sin hogar en la ciudad. El anuncio se produce en el contexto de recientes desalojos en los barrios de Martutene y Herrera, lo que ha puesto de relieve la necesidad de un enfoque más estructurado en la atención a estas personas.
‘Aukerak’ se presenta como un modelo de inserción que se basa en dos principios fundamentales: el humanismo y la exigencia. Según explicó Insausti, este programa ofrece oportunidades a las personas sin techo, pero también establece ciertos requisitos que deben cumplirse. Para acceder al programa, los interesados deberán presentar un plan de estudios, colaborar con el servicio municipal de urgencias sociales (SMUS) y demostrar un arraigo en la ciudad.
El alcalde ha señalado que los recursos de Donostia están limitados y se encuentran “al borde del colapso”, lo que subraya la necesidad de cooperación con otras entidades, como la Diputación y el Gobierno Vasco, así como con otros ayuntamientos de la zona. Este enfoque colaborativo es esencial para garantizar que se puedan ofrecer soluciones efectivas a la creciente población en riesgo de exclusión social. Insausti también ha indicado que existen personas sin hogar que actualmente pernoctan en el albergue La Sirena mientras realizan estudios en la EPA o formación profesional en localidades cercanas como Hernani, Tolosa o Donostia.
El modelo ‘Aukerak’ se verá enriquecido y ajustado en función de la evaluación de los itinerarios individuales de las personas que participen en él. Esta evaluación continua es fundamental para adaptar el programa a las necesidades específicas de cada individuo y mejorar constantemente la eficacia de las medidas adoptadas.
Insausti ha remarcado que dentro de la población que habita en edificios abandonados también existen casos de personas que cometen delitos. Ante esta realidad, el alcalde ha mencionado que, en situaciones de reincidencia, se contemplan dos vías: la cárcel o la expulsión. “Donostia tiene que seguir siendo una ciudad segura”, afirmó, subrayando la importancia de la convivencia pacífica y el respeto a la ley. Según el alcalde, la ciudad es solidaria con aquellos que desean vivir en armonía, pero adoptará una postura firme frente a quienes eligen el delito como estilo de vida.
La puesta en marcha de este programa refleja un cambio significativo en la forma en que se aborda el problema de la falta de vivienda en Donostia. Con la creciente presión sobre los servicios sociales y la necesidad de gestionar de manera eficaz los recursos disponibles, iniciativas como ‘Aukerak’ son esenciales para ofrecer un futuro más esperanzador a las personas sin hogar. Este enfoque no solo busca proporcionar un refugio, sino también integrar a estas personas en la comunidad, permitiéndoles acceder a oportunidades que mejoren su calidad de vida y promuevan su autonomía.
La colaboración entre diferentes instituciones y la implementación de programas adaptados a la realidad local son pasos fundamentales para enfrentar esta crisis social. Con la mirada puesta en un futuro más inclusivo, la ciudad de Donostia parece decidida a tomar medidas que puedan servir de modelo para otras localidades que enfrentan desafíos similares.





























































































