La diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, ha defendido la decisión de situar la sede de Ayesa Digital en Donostia, tras su compra por un consorcio vasco. Según Mendoza, esta elección es “absolutamente coherente y lógica” y refleja el sentir de la gran mayoría de los guipuzcoanos desde que se anunció la operación.
Es importante recordar que esta percepción se basa en el legado de la antigua Ibermática, que ha sido crucial en el desarrollo de Ayesa Digital desde su adquisición por la firma sevillana. Esta empresa, nacida en Donostia en 1973, fue pionera en su sector antes de la llegada de gigantes tecnológicos como Microsoft, Apple o Google. Sin embargo, la perspectiva positiva se vio empañada cuando el consejero de Industria, Mikel Jauregi, dejó en duda la ubicación de la sede social en un foro público en diciembre, sugiriendo que era una decisión que correspondía a los nuevos accionistas.
La falta de consideración por parte de un miembro del Gobierno Vasco, que es accionista de Ibermática, ha sorprendido a muchos, dado el origen histórico de esta compañía, que se remonta a iniciativas de la Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián y Telefónica. Esta situación se complicó aún más cuando se reveló que la empresa vizcaína Teknei sería un socio industrial en la operación, con una inversión de 10 millones de euros, lo que representa el 2,08% del total destinado a la compra de Ayesa Digital.
La decisión de ubicar la sede en Donostia ha suscitado una nueva sensación de agravio entre los guipuzcoanos, quienes sienten que se han tomado decisiones que favorecen a Bizkaia. Este sentimiento de centralización en la toma de decisiones ha sido una constante en los últimos años, donde diversas iniciativas han sido adoptadas sin tener en cuenta la realidad económica y social de Gipuzkoa y Álava.
Un caso notable ocurrió hace tres años, cuando 42 jefes de servicio del Hospital Universitario de Donostia intervinieron para evitar que se trasladara el tratamiento de carcinomatosis peritoneal a hospitales vizcaínos. Este tipo de centralización ha sido evidente en otras áreas, como la sede del centro tecnológico Tecnalia, que ha perdido visibilidad pública debido a decisiones políticas pasadas.
En el contexto del Gobierno Vasco, Gipuzkoa alberga la sede de seis organismos vinculados a la cultura y el euskera, que no cuentan con los mismos recursos que las grandes entidades como Osakidetza o la Ertzaintza. Por el contrario, Bizkaia tiene 23 sedes y Álava 20, lo que pone de manifiesto la necesidad de revisar el modelo de distribución de recursos en el País Vasco.
A pesar de la decisión de los accionistas de Ayesa Digital de establecer su sede en Donostia, la posibilidad de que la fundación bancaria Kutxa participe en la operación sigue en el aire. La fundación, aunque reconocida como un actor importante, se basa en un informe financiero que desaconseja la inversión, considerando que no se justifican las variables de negocio, riesgo y retorno.
Para que se reevalúe la participación de Kutxa, sería necesario que los patronos recibieran un nuevo informe financiero que contemple distintas variables. Actualmente, no se prevén cambios en esta situación, y se espera que en la próxima reunión del patronato no se aborde este tema.
Los técnicos de Kutxa han señalado que Ayesa Digital no presenta elementos innovadores en un sector altamente competitivo. La falta de diversificación entre sus clientes y sectores, así como la presión sobre los márgenes debido a los costes laborales, son factores que juegan en contra de la inversión.
La posible reconsideración de la decisión del patronato podría tener consecuencias significativas. La fundación bancaria Kutxa opera de manera autónoma y está sujeta a supervisión del ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, así como del Banco de España, lo que implica que cualquier decisión controvertida podría afectar su gestión.
Asimismo, una revocación de la decisión sin argumentos sólidos podría acarrear implicaciones para los patronos de Kutxa, quienes podrían ser responsabilizados por daños patrimoniales. De acuerdo con los estatutos de la fundación, los patronos actuarán de manera solidaria en caso de que se demuestre un perjuicio a la entidad.
La pluralidad y representación política en el patronato de Kutxa son características que podrían verse comprometidas si se toman decisiones motivadas por intereses políticos en lugar de criterios económicos. Es esencial que las decisiones se basen en una visión equilibrada y objetiva, teniendo en cuenta las realidades económicas y sociales de cada territorio.






























































































