Este lunes, dos jóvenes han sido condenados a cinco años de prisión por intentar asesinar a un menor en el barrio donostiarra de Egia. Los hechos ocurrieron el 13 de marzo del año pasado, y tras un acuerdo entre las partes, la Fiscalía de Gipuzkoa redujo su petición inicial de doce años de cárcel a esta nueva sentencia. Los condenados, primos entre sí, han estado en prisión casi un año desde su detención poco después del ataque.
El tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia de Gipuzkoa ha considerado atenuante la reparación del daño, dado que uno de los acusados consignó 1.200 euros para la víctima y el otro 600 euros. Sin embargo, también se introdujo la agravante por el uso de disfraz, ya que actuaron con el rostro cubierto. Además de la pena de prisión, se ha establecido una prohibición de que los condenados se comuniquen con el menor y se acerquen a menos de 200 metros durante un periodo de seis años.
El ataque tuvo lugar frente a los juzgados de Atotxa, en la calle Duque de Mandas, y estuvo involucrado un grupo de cuatro jóvenes. De estos, dos eran los acusados principales, mientras que otros dos menores ya enfrentan condenas por el Juzgado de Menores. Uno de ellos cumple dos años de internamiento por ser considerado autor material del intento de asesinato, mientras que el otro, condenado a un año y medio, fue clasificado como cooperador necesario al identificar a la víctima.
Según ha detallado el Ministerio Público, el ataque fue un acto de represalia orquestado por uno de los procesados después de que supiera que la víctima había «coqueteado» con su pareja. Con un «ánimo de venganza», el condenado reclutó a su primo y a dos menores para llevar a cabo su plan, que incluía la compra de «guantes negros de látex, pasamontañas negros y un cuchillo de cocina de grandes dimensiones».
El asalto se produjo la tarde del 13 de marzo de 2025, cuando los jóvenes se apostaron junto al colegio Presentación de María para esperar a la víctima. Alrededor de las 16:00 horas, dos de los implicados cubrieron sus rostros y atacaron súbitamente a su objetivo con el cuchillo. El menor logró defenderse, evitando una herida mortal, pero sufrió una cuchillada en el hombro. A pesar de sus esfuerzos por escapar, fue apuñalado nuevamente en la espalda en la zona lumbar.
Testigos del ataque describieron cómo los agresores se acercaron a la víctima con sus rostros cubiertos y le infligieron varias heridas. Antes de ser trasladado al Hospital Donostia, la víctima le pidió a un amigo que llamara a su madre, indicando que no podía recoger a su hermano del colegio. Se ha corroborado que al menos uno de los implicados estaba asociado a una banda juvenil, según el testimonio de varios testigos y la confirmación posterior de la Ertzaintza.
Este caso ha puesto de manifiesto las preocupaciones sobre la violencia juvenil en la región, así como la necesidad de abordar la problemática de las bandas en Gipuzkoa. La condena de este lunes busca no solo sancionar a los responsables, sino también enviar un mensaje claro sobre la intolerancia hacia la violencia entre los jóvenes. La sociedad espera que estas acciones contribuyan a la prevención de futuros incidentes.
Las repercusiones de este juicio se extienden más allá de la sentencia. La comunidad está en alerta ante el creciente problema de la violencia y la necesidad de implementar medidas efectivas para proteger a los menores y garantizar su bienestar. El Gobierno Vasco y las instituciones locales tendrán que trabajar conjuntamente para abordar este fenómeno y asegurar que los jóvenes se desenvuelvan en un entorno seguro.
































































































