Según el último Barómetro de la Sociedad de Fomento, Donostia enfrenta un desafío demográfico significativo, con un evidente envejecimiento de su población y un aumento en los precios de la vivienda, a excepción de algunas zonas como el Distrito Este y Añorga. El estudio proporciona una visión detallada de la situación demográfica y socioeconómica de cada barrio, revelando también una notable disparidad en los ingresos entre diferentes áreas de la ciudad.
El informe destaca que el Centro-Parte Vieja y Gros son dos de los barrios más poblados, representando más del 21% de la población de San Sebastián. El primero ha mostrado un leve crecimiento, impulsado por un aumento del 4,5% en la población extranjera, mientras que Gros está perdiendo residentes, fenómeno que podría estar vinculado a los altos precios de la vivienda que, en el Centro-Parte Vieja, superan los 6.400 €/m².
Ambos sectores también tienen una alta proporción de personas mayores de 65 años, ya que en el Centro-Parte Vieja este grupo representa más del 30% de la población. Estos barrios se caracterizan por tener un nivel educativo superior al promedio del municipio y se sitúan entre los más altos en cuanto a renta personal.
Amara Berri es la zona más poblada, con más de 30.200 habitantes, y ha visto un incremento similar del 4,5% en la llegada de extranjeros. Sin embargo, su renta media se sitúa en 29.235 euros, inferior a la de otras áreas más adineradas de la ciudad. A pesar de compartir un nivel educativo comparable con Gros, Amara Berri presenta una menor capacidad económica.
En cuanto a la zona oeste, que incluye barrios como Antiguo, Ibaeta, Igeldo, Aiete y Miramon-Zorroaga, se observan niveles socioeconómicos más elevados, con ingresos personales que oscilan entre los 30.000 y 79.000 euros anuales. Esta área alberga alrededor del 23% de la población donostiarra y cuenta con una tendencia de crecimiento demográfico, destacando Aiete como el barrio con mayor concentración de residentes, alcanzando 14.865 habitantes.
Por el contrario, la zona este, que comprende barrios como Intxaurrondo, Altza, Martutene y Loiola-Txomin, enfrenta retos significativos. Esta área alberga más del 36% de la población y presenta mayores tasas de desempleo y niveles de renta personal que no superan los 25.000 euros anuales. En particular, Intxaurrondo y Loiola-Txomin tienen tasas de paro cercanas al 5%, con un notable crecimiento de la población extranjera, alcanzando un 17% en Intxaurrondo en solo un año.
El Barómetro también señala que Loiola-Txomin es el barrio más joven de la ciudad, mientras que los barrios periféricos como Ategorrieta-Ulia, Añorga y Zubieta presentan características demográficas diferentes. Juntos, estos tres barrios tienen una población aproximada de 7.000 residentes, destacando Ategorrieta-Ulia por su tendencia a la contracción demográfica y un envejecimiento poblacional notable, con un 26,2% de sus habitantes mayores de 65 años.
En resumen, el análisis del Barómetro de la Sociedad de Fomento revela una imagen compleja de Donostia, donde las desigualdades socioeconómicas y demográficas entre los diferentes barrios son cada vez más evidentes. Esta situación exige un enfoque estratégico por parte de las autoridades para abordar los desafíos que surgen de estas dinámicas, garantizando que el crecimiento de la ciudad beneficie a todos sus habitantes.




























































































