Este año, Donostia ha dado un paso importante en la recuperación de su tradición religiosa con la organización de una procesión en Semana Santa, algo que no sucedía desde hace varios años. La iniciativa ha sido impulsada por un grupo de fieles de la Diócesis de San Sebastián, quienes se han reunido para revivir una costumbre que existió en el pasado gracias a la Cofradía de Jesús Nazareno, fundada en 1929 y disuelta hace 59 años. Este nuevo esfuerzo ha logrado reunir a cerca de 420 personas, un número que ha sorprendido a los organizadores, quienes inicialmente esperaban a unas 60.
Asun López, una de las participantes, ha expresado su satisfacción por el renacer de esta tradición. «No entendemos por qué Donostia dejó de tener procesión. Ahora se ha hecho justicia», comentó, mientras se preparaba para vestir el traje de nazareno. Su compañera, Marcela Duarte, de origen brasileño, también compartió su alegría: «Llegué en 2017 y me sorprendió que una ciudad tan bella no tuviera esta tradición. Para mí es muy especial». Marcela portará el paso del Cristo Yacente, uno de los tres que se presentarán en la procesión.
El éxito del evento no solo se ha medido en la cantidad de participantes, sino también en el esfuerzo que ha requerido su organización. Santiago Reyes, notario de la Diócesis y uno de los promotores del evento, recordó: «Pensamos que tendríamos un número reducido de asistentes, pero la respuesta fue abrumadora desde que anunciamos la noticia en enero». Esto ha implicado un trabajo arduo, donde los participantes han estado ensayando y preparando todo lo necesario para el evento.
El estilo de la procesión se alineará con las tradiciones vascas, manteniendo un enfoque austero y sencillo. «Habrá música, pero lo más importante es el silencio y la contemplación durante el recorrido», afirmó Reyes. La marcha comenzará a las 20:30 desde la Catedral del Buen Pastor, con avisos de la carraca (campana) a las 20:00 y cada quince minutos antes del inicio. El recorrido se realizará por el centro de la ciudad, incluyendo las calles Urdaneta, Hondarribia, y finalizará en la misma Catedral.
La participación en la procesión no se limitará a los cofrades. Todos los que deseen unirse podrán hacerlo vistiendo ropa civil y portando cirios que se podrán recoger en la entrada de la Catedral. El evento contará con la presencia de niños vestidos con trajes hebreos, así como músicos que acompañarán a los nazarenos en su recorrido.
Tras pasar por la Plaza Gipuzkoa, donde se llevará a cabo una «estación oracional», la comitiva regresará por el mismo camino a la Catedral. Los organizadores han solicitado un comportamiento respetuoso y en silencio durante toda la ceremonia, enfatizando la importancia de este momento para la comunidad.
La resurrección de esta tradición en Donostia no solo representa un regreso a las raíces, sino también una celebración de la diversidad cultural y la unidad entre los ciudadanos. Al contar con la participación de personas de distintas nacionalidades y edades, se evidencia cómo la tradición religiosa puede servir como un punto de encuentro entre diferentes culturas y experiencias.
Con todo preparado, el evento del 20 de enero se prevé como un momento significativo para la ciudad, marcando no solo la restitución de una tradición, sino también la consolidación del sentido de comunidad en Donostia. Aquellos que asistan podrán ser testigos de un momento de recogimiento y espiritualidad que, sin duda, dejará una huella en la historia reciente de la capital guipuzcoana.






























































































