Este año, Donostia vuelve a celebrar las tradicionales procesiones de Semana Santa, un evento que no se realizaba desde hace casi medio siglo. Este retorno se debe al esfuerzo de un grupo de laicos donostiarras, quienes ya han logrado reunir una inscripción de 400 personas de todas las edades dispuestas a participar en la procesión del Viernes Santo.
Según el Obispado de Donostia, la capital guipuzcoana es la única ciudad en el Estado español que no contaba con una procesión. Este regreso se produce bajo el auspicio de la Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno, que fue fundada en 1927. Un grupo de ciudadanos ha decidido reactivar esta cofradía, convencidos de que, a pesar de la creciente secularización, existe un renovado interés por la religiosidad popular en la sociedad.
Thais Munuera, integrante de la junta responsable de la iniciativa, ha señalado que actualmente cuentan con 400 inscritos. Ha añadido que han logrado recuperar tres pasos originales de la procesión que no se veía por las calles de Donostia desde la década de los 70. Estos pasos son Jesús Nazareno, el Cristo yacente y la Virgen de la Soledad, los cuales han sido restaurados y saldrán de la Catedral del Buen Pastor el 3 de abril a las 20.30 horas, llevados a hombros por una veintena de porteadores, quienes realizarán un cambio en el recorrido habitual.
El vestuario que lucirán los cofrades, inspirado en la tradición, consistirá en una túnica blanca y caperuz morado con la cruz de Jerusalén. Sin embargo, se permitirá a quienes deseen participar que lo hagan «de civil», portando un cirio. Munuera ha subrayado que la cofradía tiene “las puertas abiertas” para recibir a quienes deseen colaborar, destacando que actualmente acoge a un grupo diverso de personas que ayudan en la restauración de imágenes y en la preparación de los ensayos.
Aunque solo han podido recuperar los tres pasos de la herencia patrimonial de la procesión, la cofradía también ha podido rescatar imágenes de otras parroquias de Gipuzkoa que ya no celebran procesiones. Munuera ha mencionado que han trabajado en la restauración de estas imágenes, las cuales ya están expuestas con la idea de que puedan unirse a la procesión en futuros años.
La miembro de la junta ha expresado su confianza en que el número de inscritos aumente significativamente en los próximos meses, convencida de que el creciente interés en la religiosidad no es simplemente una «moda» pasajera. «Hemos sido siempre muy pudorosos con la fe y lo que ocurre ahora es que queremos compartirla», ha afirmado Munuera. Además, ya tiene en mente planes para la celebración del centenario de la cofradía en 2027, un evento que espera se lleve a cabo «si Dios quiere».






























































































