Donostia se ha destacado recientemente como el municipio con la mayor proporción de personas sin hogar en el País Vasco, con un alarmante ratio de dos casos por cada 1.000 habitantes. Esta conclusión proviene del último informe del Servicio de Información e Investigación Social (SIIS), que se basa en un recuento realizado en octubre del año anterior en diversas localidades de Euskadi, incluyendo una docena de municipios guipuzcoanos. Entre ellos, Irun y Tolosa figuraron entre las diez localidades con mayor tasa de personas en situación de calle.
La capital guipuzcoana lidera este preocupante fenómeno, evidenciado por los datos de los últimos años. En el recuento de 2016 se registraron 48 personas viviendo en las calles de Donostia, cifra que se ha disparado hasta alcanzar los 413 casos en el último informe, lo que representa un incremento de hasta seis veces en el periodo mencionado. Este aumento en Donostia ha tenido un efecto notable en la cifra total de personas sin hogar en Gipuzkoa, donde se contabilizaron 524 casos, casi el doble de los 276 que se detectaron en 2022.
A nivel autonómico, el informe revela que un total de 1.556 personas se encontraban en situación de calle en Euskadi durante el recuento realizado la noche del 23 al 24 de octubre. De este total, un significativo 72,3% (1.125 personas) se hallaban en alguna de las tres capitales vascas. El municipio de Legazpi fue el único en el que no se localizó a ninguna persona sin hogar durante este conteo.
En comparación con la tendencia ascendente observada en Bizkaia, Gipuzkoa presenta una situación diferente. Ciudades cercanas a Donostia, como Irun y Errenteria, no han experimentado el mismo nivel de aumento que ha visto la capital. Mientras que Errenteria ha mantenido cifras estables, Irun ha empezado a registrar un repunte en los últimos años, aunque estas cifras se asemejan más a las obtenidas hace una década.
El informe también arroja luz sobre la distribución de género entre las personas sin hogar. En Euskadi, de las 1.556 personas contabilizadas, el 89,1% eran hombres (1.387), mientras que solo el 4,4% (69) eran mujeres, de las cuales no se pudo determinar el género de 100. En Gipuzkoa, la diferencia sigue siendo notable, con el 87% de los 524 casos registrados siendo hombres y solo un 6% mujeres.
A pesar de que la proporción de personas sin hogar de origen extranjero ha aumentado significativamente, pasando del 69% en 2012 al 84% en la actualidad, las cifras de personas nacionales han permanecido relativamente estables en los últimos años. Esta tendencia resalta la complejidad de la situación, que requiere un análisis detallado de los factores en juego.
Adicionalmente, se destaca que el 72% de las personas sin hogar entrevistadas afirmaron estar empadronadas en algún municipio de Euskadi, mientras que un 2,4% lo estaba fuera de la comunidad autónoma. Un 24% de los encuestados indicó no estar empadronado en ninguna localidad. La mayoría de las personas empadronadas en Euskadi (86,2%) se encontraban en el mismo municipio donde fueron localizadas en situación de calle.
El informe también revela información sobre el tiempo de permanencia de estas personas en el territorio, señalando que aproximadamente el 40% lleva menos de un año en Euskadi. Un 26,6% ha residido entre uno y dos años, y un 27,3% lleva más de cinco años. La mayoría expresa su deseo de permanecer en el municipio donde fueron localizadas, mientras que un pequeño porcentaje manifiesta intenciones de trasladarse a otro lugar.
Estos datos plantean interrogantes sobre las políticas sociales y la efectividad de los programas de apoyo en la comunidad. En un contexto de creciente preocupación social, es fundamental que las administraciones se movilicen para abordar esta crisis, garantizando el acceso a recursos y apoyos para las personas sin hogar. La situación actual de Donostia y el resto de Gipuzkoa exige medidas coordinadas que respondan a las necesidades de una población vulnerable y en aumento.





























































































