Tres años y medio después de que el Gobierno Vasco anunciara la cesión del edificio de La Cumbre, el Ayuntamiento de Donostia ha comenzado los trámites para desvincularlo de sus anteriores funciones, un proceso conocido como ‘desafectación’. Esta iniciativa tiene como objetivo convertir el inmueble en un centro de memoria histórica dedicado a las víctimas de la violencia estatal.
Según ha informado el consistorio, este avance responde a la aprobación de la documentación necesaria por parte de los órganos Territorial, de Memoria y de Hacienda del Ejecutivo español. Este paso es fundamental para que se concrete la cesión del palacio donde fueron encarcelados y torturados Joxean Lasa y Joxi Zabala, así como para la apertura de los jardines adyacentes al público.
El anuncio se produce tras un acuerdo alcanzado en junio de 2022, que determinó que el edificio, emblemático por su historia de dolor y sufrimiento, pasaría a manos del Ayuntamiento de Donostia. En ese mismo acuerdo se incluyó la cesión del fuerte de monte Ezkaba, en Iruñea, que también fue utilizado como prisión franquista. Este cambio de uso es visto por muchos como un paso hacia la reparación y el reconocimiento de las víctimas de la violencia.
La consejera María Ubarretxena ha destacado que este proceso es esencial para construir una memoria inclusiva. «Este avance ayuda a visualizar una realidad que ha permanecido oculta», señaló, haciendo hincapié en que no debe existir una clasificación de víctimas. El objetivo es reconocer a todas aquellas personas que sufrieron violencia en el contexto del Estado.
Desde EH Bildu, se ha valorado positivamente este desarrollo. La diputada Mertxe Aizpurua ha expresado que «es un avance innegable que La Cumbre pase de ser un símbolo de crueldad a convertirse en un espacio de memoria». Aizpurua considera que esta transformación representa una oportunidad para abordar la tortura y asegurar que no vuelva a suceder en el futuro. «Aprovechemos esta ocasión histórica para visibilizar la crudeza de la tortura y establecer mecanismos eficaces», añadió.
Además, Aizpurua subrayó que este proceso no solo es un punto de partida para construir una memoria inclusiva, sino también una respuesta a una reivindicación histórica por parte de las víctimas y sus familias. La izquierda soberanista vasca ha trabajado incansablemente para acelerar la declaración de este lugar como un espacio de memoria, buscando el reconocimiento que merece cada víctima del Estado.
La creación de este centro de memoria histórica no solo servirá para recordar el sufrimiento de Lasa y Zabala, sino que también buscará promover una reflexión en la sociedad sobre la violencia y sus consecuencias. En este sentido, se espera que el centro funcione como un lugar de encuentro y aprendizaje para todas las generaciones, fomentando el diálogo y la reconciliación.
Con la apertura de este espacio, el Ayuntamiento de Donostia espera contribuir a la construcción de una sociedad más justa y solidaria, donde la memoria histórica sea un pilar fundamental. El próximo paso será definir en colaboración con otras instituciones cómo se establecerá el centro y qué actividades se llevarán a cabo, asegurando así que se mantenga viva la memoria de aquellos que sufrieron en el pasado.
En definitiva, la transformación de La Cumbre en un centro de memoria histórica representa un avance significativo en la lucha por la justicia y la reparación para las víctimas de la violencia estatal. Con este gesto, se abre una nueva etapa en la búsqueda de verdad y reconocimiento en la sociedad vasca, promoviendo un futuro en el que la memoria sea respetada y valorada.






























































































