En un esfuerzo por abordar el creciente desafío de la vivienda en San Sebastián, el Gobierno Vasco ha puesto en marcha un nuevo Observatorio de la Vivienda. Este anuncio fue realizado por el alcalde Jon Insausti este martes, quien subrayó que simplemente construir más viviendas no es suficiente para resolver los problemas de acceso que enfrentan los ciudadanos. Este plan, que se espera presentar al público en un mes, tiene como objetivo recopilar información detallada sobre las necesidades habitacionales de la ciudad.
El Observatorio pretende ofrecer una visión integral de la situación actual y desarrollar medidas específicas que puedan responder a las preocupaciones de los donostiarras en relación con la vivienda. Según Insausti, «una buena gestión debe basarse en un diagnóstico correcto», lo que implica un estudio meticuloso de las propiedades ya existentes en la ciudad. En la última década, el 20% de las nuevas viviendas en San Sebastián se han originado a partir de cambios de uso y segregaciones.
El enfoque del Observatorio se extiende a diversas áreas, incluyendo la posibilidad de crear más viviendas a partir de aquellas que superan los 130 m² y que podrían ser divididas en dos o más unidades. «Si se decidiese reducir el tamaño mínimo para la segregación, las posibilidades de creación de más viviendas aumentarían mucho», aseguró el alcalde, quien también destacó que actualmente, una de cada tres casas en Donostia es habitada por una sola persona, cifra que ha aumentado del 28% al 33% en los últimos años.
Además, el consistorio está analizando la cantidad de locales comerciales en planta baja mayores de 35 m², muchos de los cuales están actualmente vacíos. La idea es identificar cuántos de estos espacios podrían ser convertidos en viviendas, así como estudiar la posibilidad de trasladar actividades de plantas altas a la planta baja, especialmente en los barrios del Centro, Gros y Antiguo, donde hay locales vacíos que podrían ser reutilizados.
El Observatorio de la Vivienda también tiene como objetivo reducir el número de viviendas vacías en la ciudad, que actualmente se estima en aproximadamente 2.500. Insausti mencionó la necesidad de analizar en qué áreas se encuentran estas propiedades y las razones por las que permanecen desocupadas. «Necesitamos ser imaginativos a nivel fiscal para poder sacarlas al mercado», afirmó el alcalde.
Otro aspecto importante que ha surgido en las conversaciones en torno al Observatorio es la posibilidad de utilizar edificios vacíos o que pronto quedarán desocupados, como el colegio La Anunciata, para albergar diferentes tipos de alojamiento, incluyendo residencias para personas mayores y estudiantes. Este enfoque diversificado busca satisfacer mejor las diversas necesidades habitacionales de Donostia.
Insausti también mencionó que se están considerando los soportales vacíos en varios barrios, que han estado sin uso desde su construcción. «Si el Ayuntamiento concediese más edificabilidad, estos espacios vacíos podrían convertirse en vivienda», indicó. La idea es maximizar el uso de estos terrenos y permitir su transformación en viviendas asequibles.
Finalmente, el alcalde destacó la importancia de valorar la transformación de polígonos de uso terciario, como el área de Zuatzu, para permitir también usos residenciales. Esta reordenación podría ofrecer soluciones adicionales a la crisis habitacional, creando un entorno más sostenible y accesible para los ciudadanos.
Con estas iniciativas, el Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de San Sebastián buscan no solo abordar la falta de vivienda, sino también fomentar un desarrollo urbano más eficiente y adaptado a las necesidades de la población. El futuro del acceso a la vivienda en la ciudad dependerá de la implementación efectiva de estas propuestas y del compromiso de todos los actores involucrados.































































































