Desde hoy y hasta el próximo domingo, aproximadamente 150 personas, incluyendo txistularis, portadores de antorchas y agrupaciones corales, participarán en una serie de actividades organizadas en Donostia para conmemorar el devastador incendio que, hace más de dos siglos, arrasó gran parte de la ciudad. Este evento busca mantener viva la memoria de aquella tragedia ocurrida el 31 de agosto, con un programa que incluye exposiciones, charlas, homenajes y representaciones históricas.
Jon Insausti, concejal de Cultura, destacó que “como cada año, la jornada se desarrollará con una combinación de tradición, solemnidad, memoria histórica y participación ciudadana, ya que se trata de una de las fiestas más ‘nuestras’ y que simboliza las raíces de la ciudad y de los donostiarras”.
La agenda de este año se iniciará con una exposición en la sala San Jerónimo de la Biblioteca Central, donde se exhibirán documentos originales, mapas inéditos y objetos de época. Entre ellos, destaca una moneda de Graham y la partitura histórica «The Siege of Saint Sebastian». La muestra estará abierta al público hasta el día 30, con horario de 12.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 19.00 horas. Cada tarde, a las 19.00 horas, se llevará a cabo un ciclo de conferencias con especialistas en historia y arquitectura militar, como el profesor Carlos Rilova y el arquitecto José Javier Pi Chevrot, quienes abordarán temas que van desde las tácticas de ataque hasta el pasado corsario de la ciudad.
La jornada principal se celebrará nuevamente el 31 de agosto, comenzando a las 11.30 horas con una misa en la basílica de Santa María. Posteriormente, el Ayuntamiento de Donostia realizará una ofrenda floral en Portaletas de manera “solemne”. Por la tarde, se llevarán a cabo actos cargados de simbolismo, como el cañoneo entre el Kursaal y la Batería del Mirador y un desfile conmemorativo liderado por sociedades de la Parte Vieja y grupos de recreación histórica. A las 19.00 horas, se guardará un emotivo minuto de silencio en el kiosko del Boulevard, acompañado por la interpretación de Donostiako Antzinako Himnoa.
La noche ofrecerá la parte más impactante del evento con la habitual escenificación del asalto al castillo, la quema de la ciudad en la plaza Zuloaga y la simulación del incendio en el paseo de los Curas. Estos momentos estarán marcados por el sonido de las campanas, un apagón de luces en la calle 31 de agosto y el paseo de antorchas desde el atrio de San Vicente hasta la basílica de Santa María.
Las tamborradas de sociedades como Kañoyetan, que participan en estos actos desde 1992, desfilarán por las calles del centro histórico a partir de las 18.00 horas desde la Plaza Zuloaga. Jon Manterola, representante de la sociedad Kañoyetan, enfatizó que “siempre recalcamos el carácter conmemorativo, nunca festivo. No se trata de celebrar, sino de recordar”. En esta línea, el historiador y miembro de la asociación Donostia 31 Kultur Taldea, José María Leclercq, subrayó: “Donostia no tiene nada que celebrar el 31 de agosto, lo que hacemos es recordar y honrar a las víctimas”.
La organización también rendirá varios homenajes especiales, incluyendo uno a Médicos Sin Fronteras por su labor humanitaria y otro póstumo a Odón Elorza Brauer, directivo del Casino Kursaal recientemente fallecido, que apoyó la conmemoración durante más de treinta años. Su familia recibirá una escultura del artista Iñigo Aristegui.





























































































