La Ertzaintza ha detenido a un individuo en Donostia por su presunta implicación en una agresión sexual a una mujer dentro de un vehículo. Este incidente ocurrió en la madrugada del pasado domingo, y la investigación comenzó tan pronto como se recibió la denuncia de la víctima, una joven de 21 años de nacionalidad española. Según el relato de la joven, el presunto agresor era un conocido.
La captura del sospechoso, un hombre de 38 años originario de América Latina, se llevó a cabo el miércoles. Tras concluir las diligencias policiales pertinentes, el detenido fue puesto a disposición judicial el jueves. Este caso representa la segunda agresión sexual en una semana en Donostia, lo que ha generado preocupación en la comunidad.
El primer caso ocurrió el jueves anterior, cuando la Ertzaintza inició una investigación tras recibir el aviso de una agresión sexual por sumisión química en el camino Portuetxe, en el barrio de Igara. La alerta se activó cerca de las 23:00 horas, cuando la víctima contactó a una amiga informando que se encontraba desorientada y no sabía muy bien dónde estaba.
La joven había concertado una cita a través de una aplicación de citas en línea, pero al comunicarse con su amiga, expresó que se sentía aturdida tras ser forzada a consumir fármacos psicotrópicos que actúan como depresores del sistema nervioso central. En ese momento, la amiga alertó a la Policía y la víctima envió su ubicación exacta a través de WhatsApp.
Varias patrullas de la Ertzaintza se desplazaron rápidamente a la zona. Encontraron a la mujer cerca del caserío Portuetxe, donde se encontraba «totalmente aturdida y desorientada», lo que dificultaba su comunicación. Posteriormente, fue trasladada al hospital, acompañada por agentes.
Se activó el protocolo de actuación para casos de violaciones y agresiones sexuales, priorizando la atención médica y la recolección de pruebas forenses. Aunque inicialmente se creía que el encuentro tuvo lugar en una cercanía al lugar donde fue encontrada, la víctima aclaró que la agresión no ocurrió en Portuetxe, sino que fue trasladada allí después de lo sucedido.
La joven relató que fue obligada a consumir pastillas y, a partir de ese momento, «no sabe muy bien lo que ocurrió». La revisión médica detectó diversas marcas de violencia física, incluyendo un fuerte golpe en el rostro y lesiones que indican que fue agarrada del cuello al ser forzada a tomar las pastillas. Antes de ser evaluada médicamente, la mujer, que despertó «con la ropa bajada», manifestó sus sospechas de haber sido víctima de una violación, algo que fue confirmado posteriormente por las pruebas forenses recogidas.
La Ertzaintza mantiene abierta la investigación para localizar al autor de esta agresión sexual, subrayando la necesidad de una respuesta contundente ante este tipo de delitos. La reciente serie de incidentes ha reavivado el debate sobre la seguridad, especialmente en lo que respecta a la protección de las mujeres en espacios públicos y en situaciones de vulnerabilidad.
Este contexto resalta la urgencia de establecer mecanismos más eficaces de prevención y protección, así como la importancia de sensibilizar a la población sobre estos temas. La comunidad sigue expectante ante el desarrollo de las investigaciones y espera que se tomen medidas que garanticen la seguridad de todos sus ciudadanos.





























































































