Un tribunal ha decidido condenar a uno de los menores implicados en el intento de asesinato de otro menor en el barrio de Egia, en Donostia, el pasado 13 de marzo. Este menor, responsable del ataque, ha sido sentenciado a dos años de internamiento en régimen cerrado, mientras que su compañero ha recibido una pena de un año y medio, según las fuentes del caso que han informado a la agencia Efe.
El menor que ha recibido la pena más severa ha sido considerado el autor material de un delito de asesinato en grado de tentativa, y se le ha aplicado la agravante de disfraz, ya que en el momento del ataque se encontraba encapuchado. En cuanto al segundo menor, su condena se basa en su rol como cooperador necesario en el delito.
Una vez cumplidas las penas de internamiento, ambos adolescentes deberán afrontar un año de libertad vigilada. Durante este tiempo, se les prohibirá acercarse a la víctima o comunicarse con ella durante un periodo de cuatro años y medio. Además, se ha establecido que deberán compensar a la víctima con 12.200 euros, con la responsabilidad solidaria de sus padres.
La sentencia es firme, ya que ambos jóvenes reconocieron los hechos y alcanzaron un acuerdo con la Fiscalía en una reciente vista en el Juzgado de Menores de la capital guipuzcoana. Este reconocimiento ha facilitado el procedimiento judicial y ha llevado a la imposición de las penas mencionadas.
En un giro relacionado, dos adultos que también están involucrados en el caso se enfrentarán a juicio en marzo de 2026. La Fiscalía ha solicitado penas de hasta doce años de cárcel para estos jóvenes, quienes supuestamente habrían incitado el ataque debido a celos relacionados con la víctima, quien era compañero de clase de la novia de uno de ellos.
El novio de la chica está acusado como presunto inductor del delito, mientras que el otro adulto está señalado como el supuesto autor material del ataque. Según el relato de la Fiscalía, el conflicto se originó cuando la novia del acusado comentó que un compañero de clase podría estar coqueteando con ella, lo que provocó que el acusado decidiera «tomar venganza».
Este mismo individuo, tras escuchar las quejas de su pareja, aparentemente discutió el plan con dos amigos, uno de los cuales es el menor ya condenado. Esto llevó a un acuerdo para llevar a cabo el ataque, que fue premeditado y ejecutado con un cuchillo. Durante el día anterior al ataque, el novio intentó obtener información sobre la víctima, así como reunir los elementos necesarios para el ataque.
El ataque se llevó a cabo alrededor de las 16:00 horas, cuando los dos menores, junto a los dos adultos, se dirigieron al centro educativo donde se encontraba la víctima. Se acercaron a él de forma repentina, y mientras uno de los menores lo sujetaba, el otro le dirigió un cuchillo al cuello. Aunque la víctima pudo esquivar el golpe hacia su cuello, sufrió una herida en el hombro izquierdo al intentar protegerse.
Los atacantes no se detuvieron ahí, ya que, mientras la víctima trataba de escapar, le asestaron otra puñalada en la espalda. Este ataque resultó en lesiones que, de no haber sido por la rápida reacción de la víctima, podrían haber tenido consecuencias fatales.
Este caso ha suscitado una gran preocupación en la comunidad y plantea interrogantes sobre la violencia juvenil y sus implicaciones en la sociedad. La resolución del caso no solo busca castigar a los responsables, sino también generar conciencia sobre la necesidad de abordar estos problemas desde la raíz, creando entornos más seguros para los jóvenes. La espera por el juicio de los adultos involucrados añade una capa adicional de tensión a la situación, mientras la comunidad espera respuestas y justicia en un contexto cada vez más complejo.






























































































