El Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de Donostia han presentado un nuevo enfoque en la gestión del turismo, centrado en el bienestar de los ciudadanos y en la preservación de la identidad local. La consejera María Ubarretxena ha dado a conocer esta semana el modelo ‘Gurera’, que busca mitigar el impacto negativo del turismo a través de diversas medidas. Entre ellas se incluyen la reducción de viviendas turísticas, la limitación de nuevas plazas hoteleras y la restricción del tamaño de los grupos guiados.
La concejala delegada de Movilidad, Transporte Sostenible y Turismo, Olatz Yarza, ha subrayado la importancia de “gestionar el turismo, no promocionarlo”. Esta estrategia responde a la necesidad de adaptar la ciudad a las expectativas de los donostiarras, quienes desean mantener su carácter y modo de vida. Yarza ha enfatizado que la identidad de Donostia es esencial y que el enfoque de la gestión turística debe alinearse con las necesidades de la comunidad local.
Una de las decisiones más destacadas aprobadas recientemente por unanimidad en el Pleno del Ayuntamiento es la restricción en la apertura de nuevos hoteles y apartamentos turísticos. Esto ha sido recibido como un paso necesario para gestionar el crecimiento del sector y asegurar que las viviendas disponibles sean utilizadas como residencias. Según Yarza, “Donostia no estaba preparada para dar el servicio que debía proporcionar” y la limitación permitirá que las viviendas sean disfrutadas por sus habitantes actuales.
Adicionalmente, el modelo ‘Gurera’ incluye la futura implantación de una tasa turística, aún pendiente de la norma foral correspondiente. Esta medida, según Yarza, “no viene a ahuyentar a las personas que pernoctan aquí, sino a mejorar la calidad de vida de la propia ciudadanía”. Este impuesto se destinará a mejorar los servicios de la ciudad, que requieren atención especial debido a la presión que representa el turismo en áreas como el mantenimiento y la seguridad.
Respecto a la tasa turística, la consejera ha expresado su deseo de que la norma foral se implemente cuanto antes, permitiendo así que los ingresos generados se reinviertan en la mejora de Donostia. Sin embargo, ha señalado que no hay un plazo concreto para su entrada en vigor, ya que depende de la Diputación Foral. Además, el importe de la tasa se definirá de acuerdo a lo establecido por dicha norma, pero su objetivo principal es asegurar que los beneficios repercutan en la comunidad local, mejorando su calidad de vida.
Otro aspecto relevante del modelo ‘Gurera’ es la regulación de las visitas guiadas, que se limitarán a un máximo de 25 personas por grupo. Además, se prohibirá el uso de megafonía, buscando así minimizar la perturbación en las áreas más concurridas de la ciudad. Estas medidas están diseñadas para favorecer una experiencia más sostenible y menos invasiva tanto para los turistas como para los residentes.
A pesar de la implementación de estas nuevas estrategias, el año pasado Donostia registró una disminución en el número de visitantes por primera vez en una década. Yarza ha indicado que es fundamental analizar quiénes son los visitantes y cómo se distribuyen; alrededor del 40% de las personas que visitan la ciudad son turistas, mientras que el 60% restante son excursionistas, muchos de ellos de la misma provincia. Esto sugiere que la percepción del turismo y su impacto deben ser considerados desde una perspectiva más amplia.
La concejala ha afirmado que las medidas implementadas serán cada vez más notorias y que la restricción de nuevos usos hoteleros es un paso crucial. La gestión responsable del turismo, según Yarza, no busca atraer a más visitantes, sino asegurar que la llegada de turistas se maneje de manera que beneficie a los residentes. “La economía de Donostia se fundamenta en gran parte en el turismo, y esta gestión es clave para nuestro bienestar”, ha concluido.




























































































