Desde el mes de julio, la zona que abarca desde el quiosco hasta el frontón de la Herriko Plaza en Oñati se encuentra en plena fase de renovación. La alcaldesa, Izaro Elorza, junto al concejal de Urbanismo, Iñigo Ruiz, ha anunciado que se prevé que la transformación esté lista entre finales de marzo y principios de abril, de manera que se puedan finalizar los trabajos antes de Semana Santa.
La obra, que cuenta con una inversión que supera los 673.000 euros y está financiada en parte por los fondos europeos ‘Next Generation’, busca revitalizar este importante espacio urbano. Según Ruiz, el proyecto no se limita a un aspecto estético, sino que busca mejorar aspectos cruciales como la accesibilidad y la funcionalidad de la zona.
Hasta el momento, se ha completado gran parte de las obras, que comenzaron con la renovación de las infraestructuras subterráneas deterioradas. Este proceso ha permitido la sustitución de las redes de pluviales, electricidad y telecomunicaciones. «Todo avanza según lo previsto, cumpliendo con los tiempos y los costos establecidos», ha señalado el concejal.
En cuanto al diseño de la superficie, se han diferenciado dos áreas principales. La primera, cercana al quiosco, está siendo remodelada con baldosas cerámicas de tono terracota, que se extenderán hasta la fuente-escultura dedicada al general Elorza. Ruiz ha afirmado que «lo más complicado ya está hecho», aunque ha mencionado que el trabajo de colocación del adoquinado rojo-anaranjado, que finalizará en febrero, presenta cierta complejidad por la combinación de formas rectas y curvas.
El nuevo diseño busca crear un espacio más integrado hacia la Plaza, alineando la fuente y el quiosco en un entorno más armónico. Además, se retirará la valla trasera del quiosco, sustituyéndola por unas gradas que facilitarán su uso tanto para actividades infantiles como para eventos musicales o actos de menor escala.
En términos de mobiliario, la intervención se enfoca en la accesibilidad y el confort. Así, los bancos tradicionales de los jardines serán reemplazados por mobiliario corrido, compuesto por bloques de hormigón recubiertos con el mismo material del pavimento y acabados con madera en los asientos y respaldos. Las áreas ajardinadas también serán rediseñadas con vegetación nueva, adoptando formas más abiertas que faciliten su uso.
La segunda área del proyecto se refiere a la explanada que conecta con el frontón, donde se ha optado por un nuevo asfaltado de tonalidad más clara, adecuado para el tránsito cotidiano, y que sigue permitiendo la realización del mercadillo semanal y las atracciones festivas. «Se mantendrá el uso actual, dado que es un lugar muy activo y multifuncional», ha destacado la alcaldesa.
Además, se contempla una renovación completa del graderío del frontón, que contará con bancos de madera, así como la sustitución de la rampa que da acceso al mercadillo, asegurando una continuidad en el recorrido sin barreras.
Otro aspecto destacado por la alcaldesa es la mejora de los caminos peatonales accesibles, eliminando desniveles y obstáculos que conecten fluidamente el frontón, los jardines y el mercado. Se prevé un camino de al menos dos metros de ancho desde la Herriko Plaza hacia el polideportivo, donde se integrará el emblemático árbol de Gernika, con la posibilidad de añadir bancos y mesas alrededor para fomentar el encuentro y el descanso. La selección de estos elementos se decidirá una vez concluyan las obras principales.
En cuanto a los baños públicos ubicados bajo el quiosco, se ha informado que permanecerán cerrados debido a su estado de conservación, carencia de accesibilidad e higiene.
En el ámbito de la iluminación, se planea trasladar el poste central de la plaza al interior de los jardines, y se actualizará todo el sistema lumínico, incluyendo las columnas, focos de fachada y otros elementos. Esta tarea se llevará a cabo una vez finalizadas las obras de urbanización.
El proyecto responde a una demanda ciudadana formulada durante los presupuestos participativos de 2023, y busca transformar el espacio entre el quiosco y el frontón en un lugar «más agradable, accesible, inclusivo y funcional», reforzando su función como un espacio de ocio y estancia para la comunidad.





























































































