El sábado, la localidad de Bergara vibró con la energía de tres elementos principales: Korrika, una fiesta en favor del euskera, Erramu Zapatua, y una lluvia constante que, lejos de arruinar la celebración, se unió al ambiente festivo. La carrera, que busca promover el uso del idioma vasco, llenó las calles de color y reivindicación, marcando el comienzo de una jornada que anticipa la llegada de la Semana Santa.
A pesar de algunas ausencias notables, la feria mantuvo su atractivo popular. La Dermatosis Nodular Contagiosa que afecta al ganado bovino impidió que se presentaran las vacas en la tradicional avenida Ibargarai, un elemento característico del evento que no pudo llevarse a cabo este año. Sin embargo, la atracción animal no faltó: caballos, yeguas, cabras y ovejas se convirtieron en el centro de atención, especialmente para los más pequeños.
Entre los variados elementos de la feria, se exhibieron productos de alimentación, maquinaria, plantas y artesanía, creando un mosaico de sabores y texturas. La artesanía, en particular, cobró protagonismo con una amplia representación en los múltiples escenarios de la celebración. Las creaciones, que incluían bisutería, bolsos, alpargatas, cestas de mimbre y ungüentos, reflejaron la creatividad y la habilidad de artesanos que convierten lo cotidiano en auténticas obras de arte.
En el ámbito gastronómico, los asistentes pudieron disfrutar de talos y pintxos, mientras que Anne Otegi, del espacio Elikaenea del mercado de Oxirondo, presentó una sesión en vivo que deleitó a los comensales con pequeñas delicias culinarias. Todo esto se llevó a cabo con el sonido de la trikitixa de fondo, mientras el público, provisto de paraguas, recorría la feria. A pesar del mal tiempo, Erramu Zapatua se mostró animado y vibrante, contribuyendo al ambiente festivo de la jornada.






























































































