Las obras de demolición del antiguo edificio de la carpintería de Kalebarren han comenzado, marcando el inicio de un proyecto que conectará la Plaza Zaharra de Soraluze con el río Deba mediante un nuevo espacio con gradas. Este proceso de demolición se ha llevado a cabo durante la presente semana, con máquinas y operarios trabajando en la zona antes de que se inicien otras actuaciones en el área.
La iniciativa tiene como objetivo mejorar la relación entre el casco urbano y la ribera, reforzando la conexión del municipio con el río Deba, un elemento considerado esencial en su paisaje urbano. El proyecto tiene un presupuesto de 355.717,79 euros más IVA, y se estima que la duración de las obras será de cinco meses. La empresa Lurkide Hondalanak, ubicada en Zestoa, es la encargada de llevar a cabo estos trabajos.
La realización de esta obra contará con el apoyo financiero de una subvención otorgada por la Dirección de Regeneración de Barrios y Agenda Urbana, que forma parte de la Viceconsejería de Planificación Territorial y Agenda Urbana del Gobierno Vasco. Esta colaboración permite que el proyecto avance, facilitando la mejora del entorno urbano en Soraluze.
Sin embargo, la intervención no estará exenta de inconvenientes. El Ayuntamiento ha advertido que la realización de las obras generará afecciones temporales en las áreas cercanas. Una de las consecuencias inmediatas será la eliminación de algunas plazas de aparcamiento en Erregetxe, donde se ha habilitado espacio para el almacenamiento de materiales y la instalación de vestuarios para el personal que trabaja en el proyecto.
Los usos de los bares y terrazas en las proximidades de Kalebarren 24 también se verán alterados. Según han indicado desde el Consistorio, se han tomado decisiones en coordinación con los hosteleros locales, y estas podrán ajustarse a medida que avanzan las obras.
Uno de los puntos de controversia en el desarrollo del proyecto ha sido la tala de un árbol ubicado en la zona, que fue necesario eliminar para llevar a cabo la construcción de las gradas. A pesar de las objeciones planteadas por el PNV, que propuso alternativas para conservar el árbol, el Ayuntamiento optó por seguir los criterios técnicos. Este ejemplar, un plátano, fue talado recientemente, ya que representaba un obstáculo para la maquinaria y el progreso de la obra.
El avance de este proyecto refleja un esfuerzo por modernizar y revitalizar la comunicación entre el centro de Soraluze y su entorno natural, un paso que muchos consideran esencial para el desarrollo urbano sostenible. La finalización de las obras promete no solo mejorar la estética del área, sino también fomentar una mayor interacción entre los ciudadanos y el río Deba, un recurso que ha sido parte integral de la identidad local.





























































































