El reciente paseo sobre las líneas del ferrocarril en Eibar ha comenzado a recibir a sus primeros viandantes y ciclistas tras su apertura, que tuvo lugar el 1 de abril. Sin embargo, esta inauguración ha sido objeto de críticas por parte de la asociación vecinal No al paseo que nos entierra-Ekialdea Bai, que ha calificado el evento como la apertura de una obra «claramente inacabada».
Muchos de los miembros de esta asociación no han escatimado en señalar que el acto inaugural, que contó con la presencia de Susana García Chueca, consejera del Departamento de Movilidad Sostenible, y Jon Iraola, alcalde de Eibar, se llevó a cabo de manera apresurada. Según ellos, la obra aún presenta numerosas deficiencias que requieren atención inmediata.
La crítica se intensificó cuando, durante la inauguración, se reportó la participación de la Policía Municipal para retirar carteles de protesta colocados por la asociación. Los vecinos manifestaron su preocupación por la rapidez con la que se ha tratado de inaugurar el paseo, mientras que la finalización de la obra ha sufrido retrasos significativos, pasando de un tiempo estimado de 30 meses a más de 40 meses.
Entre las quejas, se subraya la decisión de retirar 25 papeleras que habían sido instaladas previamente, lo que se añade a una larga lista de deficiencias que evidencian la falta de preparación en la inauguración. La asociación indicó que el pavimento de algunas secciones necesita ser reparado debido a su estado, además de que falta el tercer ascensor que había sido proyectado y que las zonas ajardinadas aún no están integradas en el paisaje, a pesar de que se anunciaron mejoras ambientales el día de la inauguración.
También han expresado su descontento por la sustitución de los 46 bancos instalados en el paseo, que presentan daños visibles y problemas de durabilidad. La iluminación del lugar ha sido otro punto señalado, con farolas que iluminan áreas fuera del paseo y con tubos de desagüe aún sin colocar, lo que genera preocupación sobre la seguridad y funcionalidad del espacio.
Durante la inauguración, los representantes locales apenas recorrieron una pequeña parte del paseo, solo unos 150 metros de un total de un kilómetro, lo que ha llevado a la asociación a criticar la falta de atención a los detalles y al verdadero estado de la obra. «Las autoridades se centraron más en la foto que en comprobar la calidad de la infraestructura», afirmaron desde No al paseo que nos entierra-Ekialdea Bai.
Desde la asociación esperan que, a pesar de esta inauguración precipitada, se realicen las obras necesarias para cumplir con las expectativas de los ciudadanos. «Eibar merece una obra bien terminada y ejecutada, no esta chapuza. La foto ya está; ahora solo falta culminar el proyecto de forma adecuada», concluyeron.




























































































