La sociedad Goi Argi se fundó en Eibar hace 75 años como un espacio para que las mujeres de la localidad pudieran reunirse y apoyarse mutuamente. Su sede, ubicada en la calle Toribio Etxebarria, emergió como un refugio en tiempos difíciles, marcados por las secuelas de la posguerra española. Este entorno desafiante fue el contexto en el que la asociación comenzó a ofrecer ayuda y colaboración a las mujeres, facilitando su inclusión en diversas actividades económicas y formativas.
El pasado 19 de marzo se llevó a cabo un acto conmemorativo en el que se celebró la inauguración de la sociedad, resaltando su papel fundamental en la reactivación social de las mujeres. Organizado por el área de Igualdad del Ayuntamiento de Eibar y Ego Ibarra, el evento contó con la presencia de numerosas socias, familiares y representantes del ámbito institucional. Entre los asistentes se encontraban Miren Elgarresta de Emakunde y el viceconsejero de Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco.
La directora de Igualdad de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Nerea Isasi, también estuvo presente, dando una muestra del apoyo institucional hacia una asociación que históricamente ha trabajado en pro del bienestar femenino. En sus inicios, la sociedad fue inspirada por Mercedes Careaga, una mujer visionaria y comprometida con las necesidades de su comunidad, especialmente con aquellas que enfrentaban mayores dificultades.
Careaga, pionera en su compromiso social, fundó otras iniciativas como el Patronato Eibarrés de Beneficencia Infantil en 1964 y los Talleres Protegidos Cayetano Careaga, establecidos en 1973. Antes de estos proyectos, su papel en la creación de Goi Argi fue crucial, ya que la asociación, conocida como Sociedad Femenina Eibarresa hasta 1975, ofreció un espacio de socialización para mujeres en un tiempo en que su vida social era bastante limitada. Desde su fundación, más de 600 socias se unieron, incluso aportando económicamente para la adquisición de su sede.
El papel de Goi Argi ha sido determinante en la promoción y apoyo de las mujeres, facilitando una variedad de actividades formativas y sociales, tales como cursos, excursiones y eventos benéficos. Muchos en la comunidad aún rememoran actividades como las tómbolas, que ayudaron a financiar proyectos sociales relevantes, como la residencia de ancianos San Andrés y diversas guarderías.
A pesar de que las fundadoras de Goi Argi mostraron interés en cuestiones políticas y mantenían vínculos con el nacionalismo vasco, la asociación se ha mantenido apolítica, centrándose en el empoderamiento femenino y la beneficencia. Gracias al esfuerzo colectivo de Careaga y muchas mujeres que han pasado por sus puertas a lo largo de los años, esta sociedad se ha convertido en un referente pionero en el Estado, siendo un símbolo de avance social en un contexto donde las oportunidades para las mujeres eran escasas.
El legado de Goi Argi es un testimonio del poder de la solidaridad femenina y de la importancia de crear espacios que fomenten el desarrollo personal y social de las mujeres. La asociación sigue siendo un ejemplo de cómo la colaboración y el compromiso pueden cambiar vidas y comunidades, reafirmando la necesidad de seguir luchando por la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad.































































































